sábado, 20 de diciembre de 2008

Esitimada y estimado visitante: recuerde que si quiere escuchar los audios de esta nonvena puede visitar nuestro enlace en AVMRADIO que es: http://avmradio.org/?iweb=3&s=pr&f=68&sf=326 donde econtrará la novena que la emisora publica por la red. Invitado cordialmente a visitar nuestra emisora.(Por favor busque el día correspondiendo avanzando hacia abajo).

21 DE DICIEMBRE

MOTIVACIÓN: Una característica fundamental del cristianismo es el amor, por aquello de que la gente dira: "mirad como se aman" y un fruto de ese amor es el perdón al hermano ofensor. Que esta Navidad sea también un espacio para el perdón en la familia, en el barrio, en la comunidad cristiana... donde haya una ofensa haya, también un espacio para el perdón.

Villancico.

ORACIÓN AL PADRE

Benignísimo Dios de infinita caridad, que nos has amado tanto y que nos diste, en tu Hijo, la mejor prenda de tu amor, para que, encarnado y hecho nuestro hermano en las entrañas de la Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; te damos gracias por tan inmenso beneficio.En retorno te ofrecemos, Señor, el sufrimiento de los secuestrados y sus familias para hacer de nuestra patria un país de hermanos en la fe y que juntos busquemos el progreso de nuestros pueblos.Te pedimos que esta Navidad, fiesta de paz y alegría, sea para los familiares de los secuestrados un motivo de esperanza hacia la libertad para que todos, viviendo como hermanos, busquemos más y más los caminos de la verdad, la justicia, el amor y la paz. Amén.

REFLEXIÓN DEL DÍALA FAMILIA

EL PERDÓN

Escuchemos la voz de la Iglesia por medio del Catecismo: NºS: 2838-2845

PERDONA NUESTRAS OFENSAS COMO TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN

Esta petición es sorprendente. Si sólo comprendiera la primera parte de la frase -"perdona nuestras ofensas"-, podría estar incluida, implícitamente, en las tres primeras peticiones de la Oración del Señor, ya que el Sacrificio de Cristo es "para la remisión de los pecados". Pero, según el segundo miembro de la frase, nuestra petición no será escuchada si no hemos respondido antes a una exigencia. Nuestra petición se dirige al futuro, nuestra respuesta debe haberla precedido; una palabra las une: "como".

Perdona nuestras ofensas...

Con una audaz confianza hemos empezado a orar a nuestro Padre. Suplicándole que su Nombre sea santificado, le hemos pedido que seamos cada vez más santificados. Pero, aun revestidos de la vestidura bautismal, no dejamos de pecar, de separarnos de Dios. Ahora, en esta nueva petición, nos volvemos a El, como el hijo pródigo, y nos reconocemos pecadores ante El como el publicano. Nuestra petición empieza con una "confesión" en la que afirmamos, al mismo tiempo, nuestra miseria y su Misericordia. Nuestra esperanza es firme porque, en su Hijo, "tenemos la redención, la remisión de nuestros pecados" (Col 1,14; Ef 1,7). El signo eficaz e indudable de su perdón lo encontramos en los sacramentos de su Iglesia.

Ahora bien, lo temible es que este desbordamiento de misericordia no puede penetrar en nuestro corazón mientras no hayamos perdonado a los que nos han ofendido. El Amor, como el Cuerpo de Cristo, es indivisible; no podemos amar a Dios a quien no vemos, si no amamos al hermano y a la hermana a quienes vemos. Al negarse a perdonar a nuestros hermanos y hermanas, el corazón se cierra, su dureza lo hace impermeable al amor misericordioso del Padre; en la confesión del propio pecado, el corazón se abre a su gracia.

Esta petición es tan importante que es la única sobre la cual el Señor retorna para desarrollarla en el Sermón de la Montaña. Esta exigencia crucial del misterio de la Alianza es imposible para el hombre. Pero "todo es posible para Dios".

... como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden

Este "como" no es el único en la enseñanza de Jesús: "Sed perfectos «como» es perfecto vuestro Padre celestial" (Mt 5,48); "Sed misericordiosos, «como» vuestro Padre es misericordioso" (Lc 6,36); "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que «como» yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros" (Jn 13,34). Observar el mandamiento del Señor es imposible si se trata de imitar desde fuera el modelo divino. Se trata de una participación, vital y nacida "del fondo del corazón", en la santidad, en la misericordia, y en el amor de nuestro Dios. Sólo el Espíritu que es "nuestra Vida" puede hacer nuestros los mismos sentimientos que hubo en Cristo Jesús. Así, la unidad del perdón se hace posible, "perdonándonos mutuamente «como» nos perdonó Dios en Cristo" (Ef 4,32).

Así adquieren vida las palabras del Señor sobre el perdón, este Amor que ama hasta el extremo del amor. La parábola del siervo sin entrañas, que culmina la enseñanza del Señor sobre la comunión eclesial, acaba con esta frase: "Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial si no perdonáis cada uno de corazón a vuestro hermano". Allí es, en efecto, en el fondo "del corazón" donde todo se ata y se desata. No está en nuestra mano no sentir ya la ofensa y olvidarla; pero el corazón que se ofrece al Espíritu Santo cambia la herida en compasión y purifica la memoria transformando la ofensa en intercesión.

La oración cristiana llega hasta el perdón de los enemigos. Transfigura al discípulo configurándolo con su Maestro. El perdón es cumbre de la oración cristiana; el don de la oración no puede ser acogido más que en un corazón acorde con la compasión divina. Además, el perdón da testimonio de que, en nuestro mundo, el amor es más fuerte que el pecado. Los mártires de ayer y de hoy dan este testimonio de Jesús. El perdón es la condición fundamental de la reconciliación de los hijos de Dios con su Padre y de los hombres entre sí.
No hay límite ni medida en este perdón, esencialmente divino. Si se trata de ofensas (de "pecados" según Lc 11,4, o de "deudas" según Mt 6,12), de hecho nosotros somos siempre deudores: "Con nadie tengáis otra deuda que la del mutuo amor" (Rm 13,8). La comunión de la Santísima Trinidad es la fuente y el criterio de verdad en toda relación. Se vive en la oración y, sobre todo, en la Eucaristía:

Dios no acepta el sacrificio de los que provocan la desunión, losdespide del altar para que antes se reconcilien con sus hermanos:Dios quiere ser pacificado con oraciones de paz. La obligación másbella para Dios es nuestra paz, nuestra concordia, la unidad en elPadre, el Hijo y el Espíritu Santo de todo el pueblo fiel.[San Cipriano de Cartago]

PUNTOS SUGERENTES PARA LA REFLEXIÓN

¿Hasta qué punto soy capaz de perdonar las ofensas?
¿He llegado en proceso creyente a amar de verdad a mi amigo?
¿Estoy dispuesta y dispuesto a perdonar las ofensas sin importar lo profundo de la herida?

ORACIÓN POR LOS SECUESTRADOS

Señor has de nuestro patria un sitio de tú amor. Que no haya injuria porque tú nos das comprensión. Que no haya amargura porque los secuestrados vuelven a sus hogares. Que no haya egoísmo porque tú nos alientas. Que no haya rencor porque tú nos das el perdón. Que no haya abandono porque tú estas con nosotros. Que sepamos marchar hacia ti en nuestro diario vivir. Que cada mañana amanezca un día más de entrega, sacrificio y esperanza de libertad. Que cada noche nos encuentre con más amor. Haz Señor con nuestras vidas, que quisiste unir, que permanezcamos unidos a pesar del tiempo y la distancia. Haz Señor de nuestros hijos lo que anhelas, ayúdanos a educarlos, orientarlos por tu camino. Que los secuestrados sientan nuestro apoyo mutuo. Que hagamos del amor un motivo para amarte más. Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro nos conceda el hallarnos unidos para siempre en ti. Amén.

PETICIONES

Confiados al amor misericordioso de Dios acudamos a ÉL que es la fuente de todo Perdón diciéndole: Dios de amor Enséñanos a perdonar.
Señor Dios te pedimos por la Iglesia y sus pastores para que a ejemplo de Jesús aprendamos a perdonar con sinceridad y sin esperar nada a cambio.
Te damos gracias por los secuestrados que ya han sido liberados y te suplicamos para que los muchos quedan en las selvas vuelvan a sus hogares.
Para que cultivemos en nuestras familias y en nuestro entorno social una actitud siempre abierta al perdón.
PADRE NUESTRO: San Francisco de Asís fue un gran mensajero y constructor de paz, por eso, en este día les invito a orar con una oración que se la conoce como la Paráfrasis del Padre Nuestro:

¡Santísimo PADRE NUESTRO: creador, redentor, consolador y salvador nuestro!
QUE ESTÁS EN LOS CIELOS: en los ángeles y en los santos; iluminándolos para conocer, porque tú, Señor, eres la luz; inflamándolos para amar, porque tú, Señor, eres el amor; habitando en ellos y colmándolos para gozar, porque tú, Señor, eres el bien sumo, eterno, de quien todo bien procede, sin quien no hay bien alguno.
SANTIFICADO SEA TU NOMBRE: clarificada sea en nosotros tu noticia, para que conozcamos cuál es la anchura de tus beneficios, la largura de tus promesas, la altura de la majestad y la hondura de los juicios (Ef 3,18).
VENGA A NOSOTROS TU REINO: para que reines tú en nosotros por la gracia y nos hagas llegar a tu reino, donde se halla la visión manifiesta de ti, el perfecto amor a ti, tu dichosa compañía, la fruición de ti por siempre.
HÁGASE TU VOLUNTAD, COMO EN EL CIELO, TAMBIÉN EN LA TIERRA: para que te amemos con todo el corazón (cf. Lc 10,27), pensando siempre en ti; con toda el alma, deseándote siempre a ti; con toda la mente, dirigiendo todas nuestras intenciones a ti, buscando en todo tu honor; y con todas nuestras fuerzas, empleando todas nuestras energías y los sentidos del alma y del cuerpo en servicio, no de otra cosa, sino del amor a ti; y para que amemos a nuestros prójimos como a nosotros mismos, atrayendo a todos, según podamos, a tu amor, alegrándonos de los bienes ajenos como de los nuestros y compadeciéndolos en los males y no ofendiendo a nadie (cf. 2 Cor 6,3).
EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA: tu amado Hijo. nuestro Señor Jesucristo, DÁNOSLE HOY: para que recordemos, comprendamos y veneremos el amor que nos tuvo y cuanto por nosotros dijo, hizo y padeció.
Y PERDÓNANOS NUESTRAS DEUDAS: por tu inefable misericordia, por la virtud de la pasión de tu amado Hijo y por los méritos e intercesión de la beatísima Virgen y de todos tus elegidos.
Así COMO NOSOTROS PERDONAMOS A NUESTROS DEUDORES: y lo que no perdonamos plenamente, haz tú, Señor, que plenamente lo perdonemos, para que por ti amemos de verdad a los enemigos y en favor de ellos intercedamos devotamente ante ti, no devolviendo a nadie mal por mal (cf. 1Tes 5,15), y para que procuremos ser en ti útiles en todo.
Y NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN: oculta o manifiesta, imprevista o insistente.

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

Soberana María, te pedimos por todas nuestras familias, y en especial por todos los secuestrados; haz que cada hogar sea fuente de comprensión, de ternura, de justicia y de verdadera vida familiar. Que esta fiesta de Navidad, que nos reúne alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, nos una también en el amor, nos haga olvidar las ofensas y nos dé la sencillez para reconocer en nuestros hermanos los pobres y necesitados la presencia de tu Hijo amado. Madre de Dios y Madre nuestra. Todos: intercede por nosotros. Amén. Se reza el Avemaría.

ORACIÓN A SAN JOSÉ

Santísimo José, esposo de María y padre adoptivo del Señor, tú fuiste escogido para hacer las veces de padre en el hogar de Nazaret. Ayuda a los padres de nuestras familias: a ser siempre en los hogares imágenes del Padre celestial, a ejemplo tuyo; que cumplan cabalmente la gran responsabilidad de educar y formar a sus hijos, entregándoles, con un esfuerzo continuo, lo mejor de sí mismos. Ayuda a los hijos a entender y apreciar el abnegado esfuerzo de sus padres.San José, modelo de esposos y padres. Todos: intercede por nosotros. Amén.

ORACIÓN AL NIÑO JESÚS

Señor, Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu amor en nuestras familias y en nuestra comunidad. Navidad es la certeza de que el Dios del cielo y de la tierra es nuestro Padre, porque tú, divino niño, eres nuestro hermano.Que esta reunión junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a vivir verdaderamente como hermanos, nos dé valor para matar el odio y sembrar la justicia y la paz.Oh Niño Jesús, enséñanos a comprender que donde hay amor y justicia, allí estás Tú y allí también es Navidad.
Amén.Se reza: Gloria al Padre...Gozos para todos los días

DULCE JESÚS MIO, MI NIÑO ADORADO,
VEN A NUESTRAS ALMAS;VEN, NO TARDES TANTO.
Niño del pesebrenuestro Dios y hermano,
Tú sabes y entiendesdel dolor humano;
que cuando suframosdolores y angustias,
siempre recordemosque nos has salvado.

Dulce Jesús mío...

Oh luz de los cielos,sol de eternos rayos,
que entre las tinieblastu esplendor veamos.
Oh divino niño,ven para enseñarnos
la prudencia que haceverdaderos sabios.

Dulce Jesús mío...

Del débil, auxilio, del doliente, amparo,
consuelo del triste,luz del desterrado.
Ven a nuestro mundoque sufre y anhela
un mundo más justo,un mundo de hermanos.

Dulce Jesús mío...

Tú te hiciste niñoen una familiallena de ternura
y calor humano.
Vivan los hogaresaquí congregados
el gran compromisodel amor cristiano.

Dulce Jesús mío...

Bajaste del cielo,te hiciste un esclavo,
para libertamosde toda opresión.
Todos somos hijosdel Padre celeste
y todos hermanos:familia de Dios.

Dulce Jesús mío...

El cielo y la tierra, el hombre y su Dios,
en tu amor de niñose integran los dos.
Gloria al Dios del cieloy paz a los hombreses
tu Buena Nueva:nuestra salvación.

Dulce Jesús mío...

Haz de nuestro hogaruna gran familia;
siembra en nuestro suelo tu amor y tu paz.
Danos fe en la vida, danos esperanza
y un amor sinceroque nos una más.

Dulce Jesús mío...

Tú eres nuestra vida, eres nuestro guía
y eres el camino que nos lleva a Dios.
Amándonos siemprete haremos presente,
mientras que esperamosque vuelvas, Señor.

Dulce Jesús mío...

Ven, Salvador nuestro,por quien suspiramos.
Ven a nuestras almas,Ven, no tardes tanto.
Dulce Jesús mío...

DESPEDIDA: Que el Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleva a la vida eterna. Amén.