jueves, 11 de diciembre de 2008

CUARTO DÍA DE LA NOVENA

19 DE DICIEMBRE

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Villancico

MOTIVACIÓN: Estimadas hermanas y hermanos continuamos en nuestro caminar de preparación al nacimiento del Niño Dios y unidos en la oración solidaria con todos los que sufren por distintas circunstancias, de manera especial por los secuestrados y sus familias. Bienvenidas y bienvenidos.


ORACIÓN AL PADRE

Benignísimo Dios de infinita caridad, que nos has amado tanto y que nos diste, en tu Hijo, la mejor prenda de tu amor, para que, encarnado y hecho nuestro hermano en las entrañas de la Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; te damos gracias por tan inmenso beneficio.En retorno te ofrecemos, Señor, el sufrimiento de los secuestrados y sus familias para hacer de nuestra patria un país de hermanos en la fe y que juntos busquemos el progreso de nuestros pueblos.Te pedimos que esta Navidad, fiesta de paz y alegría, sea para los familiares de los secuestrados un motivo de esperanza hacia la libertad para que todos, viviendo como hermanos, busquemos más y más los caminos de la verdad, la justicia, el amor y la paz. Amén.

REFLEXIÓN DEL DÍA
LOS NIÑOS
El Papa escribió a los niños: (Juan Pablo II, Carta a los niños, 1994).

¡Queridos niños! Nace Jesús. Dentro de pocos días celebraremos la Navidad, fiesta vivida intensamente por todos los niños en cada familia. Deseo dirigirme a ustedes, niños del mundo entero, para compartir juntos la alegría de esta entrañable conmemoración.

La Navidad es la fiesta de un niño, de un recién nacido. ¡Por esto es su! Ustedes la esperan con impaciencia y la preparan con alegría, contando los días y casi las horas que faltan para la Nochebuena de Belén. Parece que los estoy viendo: preparando en casa, en la parroquia, en cada rincón del mundo el nacimiento, reconstruyendo el clima y el ambiente en que nació el Salvador. ¡Es cierto! En el período navideño el establo con el pesebre ocupa un lugar central en la Iglesia. Y todos se apresuran a acercarse en peregrinación espiritual, como los pastores la noche del nacimiento de Jesús. Más tarde los Magos vendrán desde el lejano Oriente, siguiendo la estrella, hasta el lugar donde estaba el Redentor del universo.

También ustedes, en los días de Navidad, visitan los nacimientos y miran al Niño puesto entre pajas. Se fijan en su Madre y en San José, el custodio del Redentor. Contemplando la Sagrada Familia, piensan en su familia, en la que han venido al mundo. Piensan en vuestra madre, que les dio a luz, y en su padre. Ellos se preocupan de mantener la familia y de su educación. En efecto, la misión de los padres no consiste sólo en tener hijos, sino también en educarlos desde su nacimiento.

Queridos niños, les escribo acordándome de cuando, hace muchos años, yo era un niño como ustedes. Entonces yo vivía también la atmósfera serena de la Navidad, y al ver brillar la estrella de Belén corría al nacimiento con mis amigos para recordar lo que sucedió en Palestina hace (más de) 2000 años. Los niños manifestábamos nuestra alegría ante todo con cantos. ¡Qué bellos y emotivos son los villancicos, que en la tradición de cada pueblo se cantan en torno al nacimiento! ¡Qué profundos sentimientos contienen y, sobre todo, cuánta alegría y ternura expresan hacia el divino Niño venido al mundo en la Nochebuena! También los días que siguen al nacimiento de Jesús son días de fiesta: así, ocho días más tarde, se recuerda que, según la tradición del Antiguo Testamento, se dio un nombre al Niño: llamándole Jesús.

Después de cuarenta días, se conmemora su presentación en el templo, como sucedía con todos los hijos primogénitos de Israel. En aquella ocasión tuvo lugar un encuentro extraordinario: el anciano Simeón se acercó a María, que había ido al Templo con el Niño, lo tomó en brazos y pronunció estas palabras proféticas: "Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz, porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel" (Lc 2, 29-32). Después, dirigiéndose a María, su Madre, añadió: "Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones" (Lc 2, 34-35). Así, pues, ya en los primeros días de la vida de Jesús resuena el anuncio de la Pasión, a la que un día se asociará también su Madre, María: el Viernes Santo ella estará en silencio junto a la Cruz de su Hijo. Por otra parte, no pasarán muchos días después del nacimiento para que el pequeño Jesús se vea expuesto a un grave peligro: el cruel rey Heredes ordenará matar a los niños menores de dos años, y por esto se verá obligado a huir con sus padres a Egipto.

Seguro que ustedes conocen muy bien estos acontecimientos relacionados con el nacimiento de Jesús. Se lo cuentan sus padres, sacerdotes, profesores y catequistas, y cada año los reviven espiritualmente durante las fiestas de Navidad, junto con toda la Iglesia: por eso conocen los aspectos trágicos de la infancia de Jesús.¡Queridos amigos! En lo sucedido al Niño de Belén pueden reconocer la suerte de los niños de todo el mundo. Si es cierto que un niño es la alegría no sólo de sus padres, sino también de la Iglesia y de toda la sociedad, es cierto igualmente que en nuestros días muchos niños, por desgracia, sufren o son amenazados en varias partes del mundo: padecen hambre y miseria, mueren a causa de las enfermedades y de la desnutrición, perecen víctimas de la guerra, son abandonados por sus padres y condenados a vivir sin hogar, privados del calor de una familia propia, soportan muchas formas de violencia y de abuso por parte de los adultos. ¿Cómo es posible permanecer indiferente ante el sufrimiento de tantos niños, sobre todo cuando es causado de algún modo por los adultos?

PUNTOS SUGERENTES PARA LA REFLEXIÓN

¿Pensemos en los múltiples sufrimientos de la Sagrada Familia?
¿Qué importancia tienen los niños en nustro entorno famiiar?
¿Qué tanto nos afecta el sufrimiento de los niños?
¿Pensamos en los hijos de los secuestrados?

ORACIÓN POR LOS SECUESTRADOS

Señor has de nuestro patria un sitio de tú amor. Que no haya injuria porque tú nos das comprensión. Que no haya amargura porque los secuestrados vuelven a sus hogares. Que no haya egoísmo porque tú nos alientas. Que no haya rencor porque tú nos das el perdón. Que no haya abandono porque tú estas con nosotros. Que sepamos marchar hacia ti en nuestro diario vivir. Que cada mañana amanezca un día más de entrega, sacrificio y esperanza de libertad. Que cada noche nos encuentre con más amor. Haz Señor con nuestras vidas, que quisiste unir, que permanezcamos unidos a pesar del tiempo y la distancia. Haz Señor de nuestros hijos lo que anhelas, ayúdanos a educarlos, orientarlos por tu camino. Que los secuestrados sientan nuestro apoyo mutuo. Que hagamos del amor un motivo para amarte más. Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro nos conceda el hallarnos unidos para siempre en ti. Amén.


PETICIONES

Basados en el mandato del Señor de que hay que orar siempre y sin desfallecer dirijamos a Dios nuestras peticiones; y por eso vamos a responder: R/ Por los méritos de tu infancia, escúchanos Señor.

Oremos por los niños y niñas que viven la dura experiencia del secuestro de sus padres y familiares muy significativos afectivamente para ellos.
Para que todos nosotros volvamos a valorar la vida del otro y aprendamos a ver en el rostro del otro el rostro de mi hermano y mi hermana porque todos somos imagen de Dios.
Te damos gracias por los niños que esta Navidad pasarán felices junto a los seres que aman.


ORACIÓN DOMINICAL: Solamente si reconocemos a Dios como Nuestro Padre podemos er verdaderamente hermanos, por eso, dirijamos a Él nuestra plegaria diciendo todos: Padre Nuestro...


ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

Soberana María, te pedimos por todas nuestras familias, y en especial por todos los secuestrados; haz que cada hogar sea fuente de comprensión, de ternura, de justicia y de verdadera vida familiar. Que esta fiesta de Navidad, que nos reúne alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, nos una también en el amor, nos haga olvidar las ofensas y nos dé la sencillez para reconocer en nuestros hermanos los pobres y necesitados la presencia de tu Hijo amado. Madre de Dios y Madre nuestra. Todos: intercede por nosotros. Amén. Se reza el Avemaría.

ORACIÓN A SAN JOSÉ

Santísimo José, esposo de María y padre adoptivo del Señor, tú fuiste escogido para hacer las veces de padre en el hogar de Nazaret. Ayuda a los padres de nuestras familias: a ser siempre en los hogares imágenes del Padre celestial, a ejemplo tuyo; que cumplan cabalmente la gran responsabilidad de educar y formar a sus hijos, entregándoles, con un esfuerzo continuo, lo mejor de sí mismos. Ayuda a los hijos a entender y apreciar el abnegado esfuerzo de sus padres.San José, modelo de esposos y padres. Todos: intercede por nosotros. Amén.


ORACIÓN AL NIÑO JESÚS

Señor, Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu amor en nuestras familias y en nuestra comunidad. Navidad es la certeza de que el Dios del cielo y de la tierra es nuestro Padre, porque tú, divino niño, eres nuestro hermano.Que esta reunión junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a vivir verdaderamente como hermanos, nos dé valor para matar el odio y sembrar la justicia y la paz.Oh Niño Jesús, enséñanos a comprender que donde hay amor y justicia, allí estás Tú y allí también es Navidad. Amén.Se reza: Gloria al Padre...

Gozos para todos los días

DULCE JESÚS MIO, MI NIÑO ADORADO,
VEN A NUESTRAS ALMAS;VEN, NO TARDES TANTO.

Niño del pesebrenuestro Dios y hermano,
Tú sabes y entiendesdel dolor humano;
que cuando suframosdolores y angustias,
siempre recordemosque nos has salvado.

Dulce Jesús mío...

Oh luz de los cielos,sol de eternos rayos,
que entre las tinieblastu esplendor veamos.Oh divino niño,ven para enseñarnosla
prudencia que haceverdaderos sabios.

Dulce Jesús mío...

Del débil, auxilio,del doliente, amparo,
consuelo del triste,luz del desterrado.
Ven a nuestro mundoque sufre y anhelaun
mundo más justo,un mundo de hermanos.

Dulce Jesús mío...

Tú te hiciste niño en una familia
llena de ternuray calor humano.
Vivan los hogaresaquí congregados
el gran compromisodel amor cristiano.

Dulce Jesús mío...

Bajaste del cielo,te hiciste un esclavo,
para libertamosde toda opresión.
Todos somos hijosdel Padre celeste
y todos hermanos:familia de Dios.

Dulce Jesús mío...

El cielo y la tierra,el hombre y su Dios,
en tu amor de niñose integran los dos.
Gloria al Dios del cielo y paz a los hombres
es tu Buena Nueva:nuestra salvación.

Dulce Jesús mío...

Haz de nuestro hogaruna gran familia;
siembra en nuestro suelotu amor y tu paz.
Danos fe en la vida, danos esperanza
y un amor sinceroque nos una más.

Dulce Jesús mío...

Tú eres nuestra vida, eres nuestro guía
y eres el caminoque nos lleva a Dios.
Amándonos siemprete haremos presente,
mientras que esperamosque vuelvas, Señor.

Dulce Jesús mío...

Ven, Salvador nuestro,por quien suspiramos.
Ven a nuestras almas,Ven, no tardes tanto.

Dulce Jesús mío...
(Despedida): Que el Señor nos bendiga y nos guarde, nos muestre su rostro, tenga misericordia de nosotros y nos conceda la paz. Amén.

TERCER DÍA DE LA NOVENA

18 DE DICIEMBRE

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén



MOTIVACIÓN: Bienvenidas y bienvenidos a este tercer día de la Novena de Navidad y colocando nuestra esperanza en el Niño Dios que se acerca para salvarnos.

Villancico


ORACIÓN AL PADRE


Benignísimo Dios de infinita caridad, que nos has amado tanto y que nos diste, en tu Hijo, la mejor prenda de tu amor, para que, encarnado y hecho nuestro hermano en las entrañas de la Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; te damos gracias por tan inmenso beneficio.En retorno te ofrecemos, Señor, el sufrimiento de los secuestrados y sus familias para hacer de nuestra patria un país de hermanos en la fe y que juntos busquemos el progreso de nuestros pueblos.Te pedimos que esta Navidad, fiesta de paz y alegría, sea para los familiares de los secuestrados un motivo de esperanza hacia la libertad para que todos, viviendo como hermanos, busquemos más y más los caminos de la verdad, la justicia, el amor y la paz. Amén.

REFLEXIÓN DEL DÍA
ESPERANZA
Escuchemos la voz de la Iglesia por medio del Catecismo:

Dios, creándolo todo y conservándolo por su Verbo, da a los hombres testimonio perenne de sí en las cosas creadas, y, queriendo abrir el camino de la salvación sobrenatural, se manifestó, además, personalmente a nuestros primeros padres ya desde el principio". Los invitó a una comunión íntima con El revistiéndolos de una gracia y de una justicia resplandecientes.

Esta revelación no fue interrumpida por el pecado de nuestros primeros padres. Dios, en efecto, "después de su caída alentó en ellos la esperanza de la salvación con la promesa de la redención, y tuvo incesante cuidado del género humano, para dar la vida eterna a todos los que buscan la salvación con la perseverancia en las buenas obras".

Israel es el pueblo sacerdotal de Dios, el que "lleva el Nombre del Señor" (Dt 28,10). Es el pueblo de aquellos "a quienes Dios habló primero", el pueblo de los "hermanos mayores" en la fe de Abraham.

Por los profetas, Dios forma a su pueblo en la esperanza de la salvación, en la espera de una Alianza nueva y eterna destinada a todos los hombres, y que será grabada en los corazones. Los profetas anuncian una redención radical del pueblo de Dios, la purificación de todas sus infidelidades, una salvación que incluirá a todas las naciones. Serán sobre todo los pobres y los humildes del Señor quienes mantendrán esta esperanza. Las mujeres santas como Sara, Rebeca, Raquel, Miriam, Débora, Ana, Judit y Ester conservaron viva la esperanza de la salvación de Israel. De ellas la figura más pura es María.

La fe es un don gratuito que Dios hace al hombre. Este don inestimable podemos perderlo; san Pablo advierte de ello a Timoteo: "Combate el buen combate, conservando la fe y la conciencia recta; algunos, por haberla rechazado, naufragaron en la fe"(1 Tm 1,18-19). Para vivir, crecer y perseverar hasta el fin en la fe debemos alimentarla con la Palabra de Dios; debemos pedir al Señor que la aumente; debe "actuar por la caridad" (Ga 5,6), ser sostenida por la esperanza y estar enraizada en la fe de la Iglesia.

El nombre de Jesús significa "Dios salva ". El niño nacido de la Virgen María se llama "Jesús" "porque él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mt 1,21); "No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos" (Hch 4,12).
El nombre de Cristo significa "Ungido", "Mesías". Jesús es el Cristo porque "Dios le ungió con el Espíritu Santo y con poder" (Hch 10,38). Era "el que ha de venir", el objeto de "la esperanza de Israel" (Hch 28,20).

El nombre de Hijo de Dios significa la relación única y eterna de Jesucristo con Dios su Padre: El es el Hijo único del Padre y El mismo es Dios. Para ser cristiano es necesario creer que Jesucristo es el Hijo de Dios.

El nombre de Señor significa la soberanía divina. Confesar o invocar a Jesús como Señor es creer en su divinidad. "Nadie puede decir: «¡Jesús es Señor!» sino por influjo del Espíritu Santo"(1 Cor 2,3).

Esta impostura del Anticristo aparece esbozada ya en el mundo cada vez que se pretende llevar a cabo la esperanza mesiánica en la historia, lo cual no puede alcanzarse sino más allá del tiempo histórico a través del juicio escatológico: incluso en su forma mitigada, la Iglesia ha rechazado esta falsificación del Reino futuro con el nombre de milenarismo, sobre todo bajo la forma política de un mesianismo secularizado, "intrínsecamente perverso".

PUNTOS SUGERENTES PARA LA REFLEXIÓN

¿En qué aspectos de nuestra vida cotidiana basamos nuestras esperanzas para llegar a la única que es Jesucristo?
¿Qué significa para nosotros que Jesús es Señor de nuestra vida?
¿Qué tan presente está el Espíritu Santo en mi vida de creyente?


ORACIÓN POR LOS SECUESTRADOS

Señor has de nuestro patria un sitio de tú amor. Que no haya injuria porque tú nos das comprensión. Que no haya amargura porque los secuestrados vuelven a sus hogares. Que no haya egoísmo porque tú nos alientas. Que no haya rencor porque tú nos das el perdón. Que no haya abandono porque tú estas con nosotros. Que sepamos marchar hacia ti en nuestro diario vivir. Que cada mañana amanezca un día más de entrega, sacrificio y esperanza de libertad. Que cada noche nos encuentre con más amor. Haz Señor con nuestras vidas, que quisiste unir, que permanezcamos unidos a pesar del tiempo y la distancia. Haz Señor de nuestros hijos lo que anhelas, ayúdanos a educarlos, orientarlos por tu camino. Que los secuestrados sientan nuestro apoyo mutuo. Que hagamos del amor un motivo para amarte más. Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro nos conceda el hallarnos unidos para siempre en ti. Amén.


PETICIONES

Dios es nuestra única esperanza en estos momentos extremos de la vida de nuestra sociedad caracterizada por profundas crisis económicas, políticas, sociales, morales y religiosas, por ello, esta novena es una invitación a volver a Dios. Unámonos a esta oración respondiendo: Dios de la esperanza escucha nuestra oración.
Para que los secuestrados sientan la presencia solidaria de la comunidad cristiana nacional e internacional y la compañía de nuestra oración en esta navidad que sabemos es muy dura por el profundo significado familiar que tienen estas fiestas. R/.
Por las personas que trabajan en distintas propuestas de comunicación llevando mensajes a través de medios radiales para llevar la voz de los familiares y así mantener viva una esperanza.
Para que la esperanza de los secuestrados y sus familiares no desfallescan en estos momentos.

(Añadir otras intenciones).

ORACIÓN DOMINICAL: Unidos a todos los niños del mundo que están entorno al pesebre oremos como Jesús nos enseñó: Padre Nuestro....


ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

Soberana María, te pedimos por todas nuestras familias, y en especial por todos los secuestrados; haz que cada hogar sea fuente de comprensión, de ternura, de justicia y de verdadera vida familiar. Que esta fiesta de Navidad, que nos reúne alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, nos una también en el amor, nos haga olvidar las ofensas y nos dé la sencillez para reconocer en nuestros hermanos los pobres y necesitados la presencia de tu Hijo amado. Madre de Dios y Madre nuestra. Todos: intercede por nosotros. Amén. Se reza el Avemaría.

ORACIÓN A SAN JOSÉ

Santísimo José, esposo de María y padre adoptivo del Señor, tú fuiste escogido para hacer las veces de padre en el hogar de Nazaret. Ayuda a los padres de nuestras familias: a ser siempre en los hogares imágenes del Padre celestial, a ejemplo tuyo; que cumplan cabalmente la gran responsabilidad de educar y formar a sus hijos, entregándoles, con un esfuerzo continuo, lo mejor de sí mismos. Ayuda a los hijos a entender y apreciar el abnegado esfuerzo de sus padres.San José, modelo de esposos y padres. Todos: intercede por nosotros. Amén.


ORACIÓN AL NIÑO JESÚS

Señor, Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu amor en nuestras familias y en nuestra comunidad. Navidad es la certeza de que el Dios del cielo y de la tierra es nuestro Padre, porque tú, divino niño, eres nuestro hermano.Que esta reunión junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a vivir verdaderamente como hermanos, nos dé valor para matar el odio y sembrar la justicia y la paz.Oh Niño Jesús, enséñanos a comprender que donde hay amor y justicia, allí estás Tú y allí también es Navidad. Amén.Se dice: Gloria al Padre...

Gozos para todos los días
DULCE JESÚS MIO, MI NIÑO ADORADO,
VEN A NUESTRAS ALMAS;VEN, NO TARDES TANTO.

Niño del pesebrenuestro Dios y hermano,
Tú sabes y entiendesdel dolor humano;
que cuando suframosdolores y angustias,
siempre recordemosque nos has salvado.
Dulce Jesús mío...
Oh luz de los cielos,sol de eternos rayos,
que entre las tinieblastu esplendor veamos.
Oh divino niño,ven para enseñarnosla
prudencia que haceverdaderos sabios.
Dulce Jesús mío...
Del débil, auxilio,del doliente, amparo,
consuelo del triste,luz del desterrado.
Ven a nuestro mundoque sufre y anhelaun
mundo más justo,un mundo de hermanos.
Dulce Jesús mío...
Tú te hiciste niño en una familia
llena de ternuray calor humano.
Vivan los hogaresaquí congregados
el gran compromisodel amor cristiano.
Dulce Jesús mío...

Bajaste del cielo,te hiciste un esclavo,
para libertamosde toda opresión.
Todos somos hijosdel Padre celeste
y todos hermanos:familia de Dios.
Dulce Jesús mío...
El cielo y la tierra,el hombre y su Dios,
en tu amor de niñose integran los dos.
Gloria al Dios del cielo y paz a los hombres
es tu Buena Nueva:nuestra salvación.
Dulce Jesús mío...
Haz de nuestro hogaruna gran familia;
siembra en nuestro suelotu amor y tu paz.
Danos fe en la vida, danos esperanza
y un amor sinceroque nos una más.
Dulce Jesús mío...
Tú eres nuestra vida, eres nuestro guía
y eres el caminoque nos lleva a Dios.
Amándonos siemprete haremos presente,
mientras que esperamosque vuelvas, Señor.
Dulce Jesús mío...
Ven, Salvador nuestro,por quien suspiramos.
Ven a nuestras almas,Ven, no tardes tanto.
Dulce Jesús mío...

(Despedida): Que el Señor nos bendiga y nos guarde, nos muestre su rostro, tenga misericordia de nosotros y nos conceda la paz. Amén.