martes, 24 de diciembre de 2013

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña:
El Misterio de Navidad 525 Jesús nació en la humildad de un establo, de una familia pobre; unos sencillos pastores son los primeros testigos del acontecimiento. En esta pobreza se manifiesta la gloria del cielo. La Iglesia no se cansa de cantar la gloria de esta noche: Hoy la Virgen da a luz al Transcendente. Y la tierra ofrece una cueva al Inaccesible. Los Magos caminan con la estrella: Porque ha nacido por nosotros, Niño pequeñito el Dios de antes de los siglos. 526 "Hacerse niño" con relación a Dios es la condición para entrar en el Reino; para eso es necesario abajarse, hacerse pequeño; más todavía: es necesario "nacer de lo alto" (Jn 3,7), "nacer de Dios" para "hacerse hijos de Dios" (Jn 1,12). El Misterio de Navidad se realiza en nosotros cuando Cristo "toma forma" en nosotros. Navidad es el Misterio de este "admirable intercambio": O admirabile commercium! El Creador del género humano, tomando cuerpo y alma, nace de una virgen y, hecho hombre sin concurso de varón, nos da parte en su divinidad. [Liturgia] Los Misterios de la infancia de Jesús 527 La Circuncisión de Jesús, al octavo día de su nacimiento, es señal de su inserción en la descendencia de Abraham, en el pueblo de la Alianza, de su sometimiento a la Ley y de su consagración al culto de Israel en el que participará durante toda su vida. Este signo prefigura "la circuncisión en Cristo" que es el Bautismo. 528 La Epifanía es la manifestación de Jesús como Mesías de Israel, Hijo de Dios y Salvador del mundo. Con el bautismo de Jesús en el Jordán y las bodas de Caná, la Epifanía celebra la adoración de Jesús por unos "magos" venidos de Oriente. En estos "magos", representantes de religiones paganas de pueblos vecinos, el Evangelio ve las primicias de las naciones que acogen, por la Encarnación, la Buena Nueva de la salvación. La llegada de los magos a Jerusalén para "rendir homenaje al rey de los judíos" muestra que buscan en Israel, a la luz mesiánica de la estrella de David, al que será el rey de las naciones. Su venida significa que los gentiles no pueden descubrir a Jesús y adorarle como Hijo de Dios y Salvador del mundo sino volviéndose hacia los judíos y recibiendo de ellos su promesa mesiánica tal como está contenida en el Antiguo Testamento. La Epifanía manifiesta que "la multitud de los gentiles entra en la familia de los patriarcas" y adquiere "la dignidad del pueblo elegido de Israel". 529 La Presentación de Jesús en el Templo lo muestra como el Primogénito que pertenece al Señor. Con Simeón y Ana toda la expectación de Israel es la que viene al Encuentro de su Salvador (la tradición bizantina llama así a este acontecimiento). Jesús es reconocido como el Mesías tan esperado, "luz de las naciones" y "gloria de Israel", pero también "signo de contradicción". La espada de dolor predicha a María anuncia otra oblación, perfecta y única, la de la Cruz que dará la salvación que Dios ha preparado "ante todos los pueblos". 530 La Huida a Egipto y la matanza de los inocentes manifiestan la oposición de las tinieblas a la luz: "Vino a su Casa, y los suyos no lo recibieron" (Jn 1,11). Toda la vida de Cristo estará bajo el signo de la persecución. Los suyos la comparten con él. Su vuelta de Egipto recuerda el éxodo y presenta a Jesús como el liberador definitivo. Carta a los niños del Beato Juan Pablo II (13 de diciembre de 1994) ¡Queridos niños! Nace Jesús Dentro de pocos días celebraremos la Navidad, fiesta vivida intensamente por todos los niños en cada familia. Este año lo será aún más porque es el Año de la Familia. Antes de que éste termine, deseo dirigirme a vosotros, niños del mundo entero, para compartir juntos la alegría de esta entrañable conmemoración. La Navidad es la fiesta de un Niño, de un recién nacido. ¡Por esto es vuestra fiesta! Vosotros la esperáis con impaciencia y la preparáis con alegría, contando los días y casi las horas que faltan para la Nochebuena de Belén. Parece que os estoy viendo: preparando en casa, en la parroquia, en cada rincón del mundo el nacimiento, reconstruyendo el clima y el ambiente en que nació el Salvador. ¡Es cierto! En el período navideño el establo con el pesebre ocupa un lugar central en la Iglesia. Y todos se apresuran a acercarse en peregrinación espiritual, como los pastores la noche del nacimiento de Jesús. Más tarde los Magos vendrán desde el lejano Oriente, siguiendo la estrella, hasta el lugar donde estaba el Redentor del universo. También vosotros, en los días de Navidad, visitáis los nacimientos y os paráis a mirar al Niño puesto entre pajas. Os fijáis en su Madre y en san José, el custodio del Redentor. Contemplando la Sagrada Familia, pensáis en vuestra familia, en la que habéis venido al mundo. Pensáis en vuestra madre, que os dio a luz, y en vuestro padre. Ellos se preocupan de mantener la familia y de vuestra educación. En efecto, la misión de los padres no consiste sólo en tener hijos, sino también en educarlos desde su nacimiento. Después de cuarenta días, se conmemora su presentación en el Templo, como sucedía con todos los hijos primogénitos de Israel. En aquella ocasión tuvo lugar un encuentro extraordinario: el viejo Simeón se acercó a María, que había ido al Templo con el Niño, lo tomó en brazos y pronunció estas palabras proféticas: « Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz, porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel » (Lc 2, 29-32). Después, dirigiéndose a María, su Madre, añadió: « Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción --¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!--a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones » (Lc 2, 34-35). Así pues, ya en los primeros días de la vida de Jesús resuena el anuncio de la Pasión, a la que un día se asociará también la Madre, María: el Viernes Santo ella estará en silencio junto a la Cruz del Hijo. Por otra parte, no pasarán muchos días después del nacimiento para que el pequeño Jesús se vea expuesto a un grave peligro: el cruel rey Herodes ordenará matar a los niños menores de dos años, y por esto se verá obligado a huir con sus padres a Egipto. Seguro que vosotros conocéis muy bien estos acontecimientos relacionados con el nacimiento de Jesús. Os los cuentan vuestros padres, sacerdotes, profesores y catequistas, y cada año los revivís espiritualmente durante las fiestas de Navidad, junto con toda la Iglesia: por eso conocéis los aspectos trágicos de la infancia de Jesús. ¡Queridos amigos! En lo sucedido al Niño de Belén podéis reconocer la suerte de los niños de todo el mundo. Si es cierto que un niño es la alegría no sólo de sus padres, sino también de la Iglesia y de toda la sociedad, es cierto igualmente que en nuestros días muchos niños, por desgracia, sufren o son amenazados en varias partes del mundo: padecen hambre y miseria, mueren a causa de las enfermedades y de la desnutrición, perecen víctimas de la guerra, son abandonados por sus padres y condenados a vivir sin hogar, privados del calor de una familia propia, soportan muchas formas de violencia y de abuso por parte de los adultos. ¿Cómo es posible permanecer indiferente ante al sufrimiento de tantos niños, sobre todo cuando es causado de algún modo por los adultos? El Niño, que en Navidad contemplamos en el pesebre, con el paso del tiempo fue creciendo. A los doce años, como sabéis, subió por primera vez, junto con María y José, de Nazaret a Jerusalén con motivo de la fiesta de la Pascua. Allí, mezclado entre la multitud de peregrinos, se separó de sus padres y, con otros chicos, se puso a escuchar a los doctores del Templo, como en una « clase de catecismo ». En efecto, las fiestas eran ocasiones adecuadas para transmitir la fe a los muchachos de la edad, más o menos, de Jesús. Pero sucedió que, en esta reunión, el extraordinario Adolescente venido de Nazaret no sólo hizo preguntas muy inteligentes, sino que él mismo comenzó a dar respuestas profundas a quienes le estaban enseñando. Sus preguntas y sobre todo sus respuestas asombraron a los doctores del Templo. Era la misma admiración que, en lo sucesivo, suscitaría la predicación pública de Jesús: el episodio del Templo de Jerusalén no es otra cosa que el comienzo y casi el preanuncio de lo que sucedería algunos años más tarde. Queridos chicos y chicas, coetáneos del Jesús de doce años, ¿no vienen a vuestra mente, en este momento, las clases de religión que se dan en la parroquia y en la escuela, clases a las que estáis invitados a participar? Quisiera, pues, haceros algunas preguntas: ¿cuál es vuestra actitud ante las clases de religión? ¿Os sentís comprometidos como Jesús en el Templo cuando tenía doce años? ¿Asistís a ellas con frecuencia en la escuela o en la parroquia? ¿Os ayudan en esto vuestros padres? Jesús a los doce años quedó tan cautivado por aquella catequesis en el Templo de Jerusalén que, en cierto modo, se olvidó hasta de sus padres. María y José, regresando con otros peregrinos a Nazaret, se dieron cuenta muy pronto de su ausencia. La búsqueda fue larga. Volvieron sobre sus pasos y sólo al tercer día lograron encontrarlo en Jerusalén, en el Templo. « Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando » (Lc 2, 48). ¡Qué misteriosa es la respuesta de Jesús y cómo hace pensar! « ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre? » (Lc 2, 49). Era una respuesta difícil de aceptar. El evangelista Lucas añade simplemente que María « conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón » (2, 51). En efecto, era una respuesta que se comprendería sólo más tarde, cuando Jesús, ya adulto, comenzó a predicar, afirmando que por su Padre celestial estaba dispuesto a afrontar todo sufrimiento e incluso la muerte en cruz. Jesús volvió de Jerusalén a Nazaret con María y José, donde vivió sujeto a ellos (cf. Lc 2, 51). Sobre este período, antes de iniciar la predicación pública, el Evangelio señala sólo que « progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres » (Lc 2, 52). Queridos chicos, en el Niño que contempláis en el nacimiento podéis ver ya al muchacho de doce años que dialoga con los doctores en el Templo de Jerusalén. El es el mismo hombre adulto que más tarde, con treinta años, comenzará a anunciar la palabra de Dios, llamará a los doce Apóstoles, será seguido por multitudes sedientas de verdad. A cada paso confirmará su maravillosa enseñanza con signos de su potencia divina: devolverá la vista a los ciegos, curará a los enfermos e incluso resucitará a los muertos. Entre ellos estarán la joven hija de Jairo y el hijo de la viuda de Naim, devuelto vivo a su apenada madre. Es justamente así: este Niño, ahora recién nacido, cuando sea grande, como Maestro de la Verdad divina, mostrará un afecto extraordinario por los niños. Dirá a los Apóstoles: « Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis », y añadirá: « Porque de los que son como éstos es el Reino de Dios » (Mc 10, 14). Otra vez, estando los Apóstoles discutiendo sobre quién era el más grande, pondrá en medio de ellos a un niño y dirá: « Si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los cielos » (Mt 18, 3). En aquella ocasión pronunciará también palabras severísimas de advertencia: « Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar » (Mt 18, 6). ¡Qué importante es el niño para Jesús! Se podría afirmar desde luego que el Evangelio está profundamente Impregnado de la verdad sobre el niño. Incluso podría ser leído en su conjunto como el « Evangelio del niño ». En efecto, ¿qué quiere decir: « Si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los cielos »? ¿Acaso no pone Jesús al niño como modelo incluso para los adultos? En el niño hay algo que nunca puede faltar a quien quiere entrar en el Reino de los cielos. Al cielo van los que son sencillos como los niños, los que como ellos están llenos de entrega confiada y son ricos de bondad y puros. Sólo éstos pueden encontrar en Dios un Padre y llegar a ser, a su vez, gracias a Jesús, hijos de Dios. ¿No es éste el mensaje principal de la Navidad? Leemos en san Juan: « Y la Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros » ( 1, 14); y además: « A todos los que le recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios » (1, 12). ¡Hijos de Dios! Vosotros, queridos niños, sois hijos e hijas de vuestros padres. Ahora bien, Dios quiere que todos seamos hijos adoptivos suyos mediante la gracia. Aquí está la fuente verdadera de la alegría de la Navidad, de la que os escribo ya al término del Año de la Familia. Alegraos por este «Evangelio de la filiación divina » Que, en este gozo, las próximas fiestas navideñas produzcan abundantes frutos, en el Año de la Familia. ¡Alabad el nombre del Señor! Los niños de todos los continentes, en la noche de Belén, miran con fe al Niño recién nacido y viven la gran alegría de la Navidad. Cantando en sus lenguas, alaban el nombre del Señor. De este modo se difunde por toda la tierra la sugestiva melodía de la Navidad. Son palabras tiernas y conmovedoras que resuenan en todas las lenguas humanas; es como un canto festivo que se eleva por toda la tierra y se une al de los Angeles, mensajeros de la gloria de Dios, sobre el portal de Belén: « Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes El se complace » (Lc 2, 14). El Hijo predilecto de Dios se presenta entre nosotros como un recién nacido; en torno a El los niños de todas las Naciones de la tierra sienten sobre sí mismos la mirada amorosa del Padre celestial y se alegran porque Dios los ama. El hombre no puede vivir sin amor. Está llamado a amar a Dios y al prójimo, pero para amar verdaderamente debe tener la certeza de que Dios lo quiere. ¡Dios os ama, queridos muchachos! Quiero deciros esto al terminar el Año de la Familia y con ocasión de estas fiestas navideñas que son particularmente vuestras. Os deseo unas fiestas gozosas y serenas; espero que en ellas viváis una experiencia más intensa del amor de vuestros padres, de los hermanos y hermanas, y de los demás miembros de vuestra familia. Que este amor se extienda después a toda vuestra comunidad, mejor aún, a todo el mundo, gracias a vosotros, queridos muchachos y niños. Así el amor llegará a quienes más lo necesitan, en especial a los que sufren y a los abandonados. ¿Qué alegría es mayor que el amor? ¿Qué alegría es más grande que la que tú, Jesús, pones en el corazón de los hombres, y particularmente de los niños, en Navidad? ¡Levanta tu mano, divino Niño, y bendice a estos pequeños amigos tuyos, bendice a los niños de toda la tierra! Quiero desear a todos mis familiares, amigos y amigas una Feliz Navidad 2013 y que el año 2014 este colmado de

lunes, 24 de diciembre de 2012

MENSAJE DE NAVIDAD 2012

Que Dios bendiga a todos en estas fiestas de Navidad. El sentido la Navidad según el Catecismo de la Iglesia Católica


Feliz Navidad

lunes, 22 de diciembre de 2008

NOVENO DÍA


Estimada y estimado visitante: PAZ Y BIEN. Gracias por acompañarnos en esta tarea humana y espiritual. Recuerde que: 1) Al final de cada día hay un enlace en donde puede dejar su comentario. 2) Recuerde que puede escuchar los audios de cada día en: AVMRADIO.ORG






24 DE DICIEMBRE





MOTIVACIÓN: Hemos caminado juntos a hasta esta culminación de la novena con alegría y con un sentimiento de solidaridad con todas las personas que sufren por tantas circunstancias. Vaya nuestro saludo muy afectuoso de FELIZ NAVIDAD, en primer lugar, para nuestro Director Padre Juan Morera Peralta y todo el equipo de AVMRADIO en Torrelles de Lbregat en Barcelona y todas y todos los que nos escuchan en todo el mundo a través de este medio y de los que transmiten los programas de esta querida emisora.






ORACIÓN AL PADRE






Benignísimo Dios de infinita caridad, que nos has amado tanto y que nos diste, en tu Hijo, la mejor prenda de tu amor, para que, encarnado y hecho nuestro hermano en las entrañas de la Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; te damos gracias por tan inmenso beneficio.En retorno te ofrecemos, Señor, el sufrimiento de los secuestrados y sus familias para hacer de nuestra patria un país de hermanos en la fe y que juntos busquemos el progreso de nuestros pueblos.Te pedimos que esta Navidad, fiesta de paz y alegría, sea para los familiares de los secuestrados un motivo de esperanza hacia la libertad para que todos, viviendo como hermanos, busquemos más y más los caminos de la verdad, la justicia, el amor y la paz. Amén.

REFLEXIÓN DEL DÍA



Del santo evangelio según San Lucas. Lc. 2.1-20





Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.





Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El ángel les dijo: « No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. » Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
« Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace. » Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: « Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado. » Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían.





María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón.
Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.





Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.









ORACIÓN POR LOS SECUESTRADOS





Señor has de nuestro patria un sitio de tú amor. Que no haya injuria porque tú nos das comprensión. Que no haya amargura porque los secuestrados vuelven a sus hogares. Que no haya egoísmo porque tú nos alientas. Que no haya rencor porque tú nos das el perdón. Que no haya abandono porque tú estas con nosotros. Que sepamos marchar hacia ti en nuestro diario vivir. Que cada mañana amanezca un día más de entrega, sacrificio y esperanza de libertad. Que cada noche nos encuentre con más amor. Haz Señor con nuestras vidas, que quisiste unir, que permanezcamos unidos a pesar del tiempo y la distancia. Haz Señor de nuestros hijos lo que anhelas, ayúdanos a educarlos, orientarlos por tu camino. Que los secuestrados sientan nuestro apoyo mutuo. Que hagamos del amor un motivo para amarte más. Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro nos conceda el hallarnos unidos para siempre en ti. Amén.

PADRE NUESTRO: Con nuestro sentimiento de gratitud por los dones recibidos de Dios digamos todos y todas: Padre Nuestro...






ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN





Soberana María, te pedimos por todas nuestras familias, y en especial por todos los secuestrados; haz que cada hogar sea fuente de comprensión, de ternura, de justicia y de verdadera vida familiar. Que esta fiesta de Navidad, que nos reúne alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, nos una también en el amor, nos haga olvidar las ofensas y nos dé la sencillez para reconocer en nuestros hermanos los pobres y necesitados la presencia de tu Hijo amado. Madre de Dios y Madre nuestra. Todos: intercede por nosotros. Amén. Se reza el Avemaría.





ORACIÓN A SAN JOSÉ









Santísimo José, esposo de María y padre adoptivo del Señor, tú fuiste escogido para hacer las veces de padre en el hogar de Nazaret. Ayuda a los padres de nuestras familias: a ser siempre en los hogares imágenes del Padre celestial, a ejemplo tuyo; que cumplan cabalmente la gran responsabilidad de educar y formar a sus hijos, entregándoles, con un esfuerzo continuo, lo mejor de sí mismos. Ayuda a los hijos a entender y apreciar el abnegado esfuerzo de sus padres.San José, modelo de esposos y padres. Todos: intercede por nosotros. Amén.






ORACIÓN AL NIÑO JESÚS





Señor, Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu amor en nuestras familias y en nuestra comunidad. Navidad es la certeza de que el Dios del cielo y de la tierra es nuestro Padre, porque tú, divino niño, eres nuestro hermano.Que esta reunión junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a vivir verdaderamente como hermanos, nos dé valor para matar el odio y sembrar la justicia y la paz.Oh Niño Jesús, enséñanos a comprender que donde hay amor y justicia, allí estás Tú y allí también es Navidad. Amén.




Se reza: Gloria al Padre...




OCTAVO DÍA DE LA NOVNENA

23 DE DICIEMBRE

MOTIVACIÓN: La Palabra de Dios nos dice que Moisés desde la región Transjordánica diviso la tierra prometida, poco a poco hemos caminado en la fe en esta tarea de acompañar con la oración a las personas que se encuentran secuestradas y a sus familias. Sea el momento de presentar al Señor nuestro agradecimiento por AVMRADIO y por la vida de su Director y Fundador Padre Juan Morera Peralta, gracias a este medio, pero sobre todo a su buena voluntad hemos podido llevar a cabo este pequeño aporte y esta semilla para ser la "voz de los que no tienen voz", en este caso los secuestrados. Bienvenidos y bienvenidas.


ORACIÓN AL PADRE

Benignísimo Dios de infinita caridad, que nos has amado tanto y que nos diste, en tu Hijo, la mejor prenda de tu amor, para que, encarnado y hecho nuestro hermano en las entrañas de la Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; te damos gracias por tan inmenso beneficio.En retorno te ofrecemos, Señor, el sufrimiento de los secuestrados y sus familias para hacer de nuestra patria un país de hermanos en la fe y que juntos busquemos el progreso de nuestros pueblos.Te pedimos que esta Navidad, fiesta de paz y alegría, sea para los familiares de los secuestrados un motivo de esperanza hacia la libertad para que todos, viviendo como hermanos, busquemos más y más los caminos de la verdad, la justicia, el amor y la paz. Amén.

REFLEXIÓN DEL DÍA
"Anunciar... la inescrutable riqueza de Cristo" (Ef 3,8)

Del Catecismo de la Iglesia Católica:

La transmisión de la fe cristiana es ante todo el anuncio de Jesucristo para conducir a la fe en El. Desde el principio, los primeros discípulos ardieron en deseos de anunciar a Cristo: "No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y oído" (Hch 4,20). Y ellos mismos invitan a los hombres de todos los tiempos a entrar en la alegría de su comunión con Cristo:

Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemosvisto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestrasmanos acerca de la Palabra de vida -pues la Vida se manifestó, ynosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vidaeterna, que estaba con el Padre y se nos manifestó-, lo que hemosvisto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis encomunión con nosotros. Y nosotros estamos en comunión con el Padrey con su Hijo, Jesucristo. Os escribimos esto para que vuestro gozosea completo (1 Jn 1,1-4).

PUNTOS SUGERENTES PARA LA REFLEXIÓN

¿Qué tan valientes somos en la tarea de evangelización?
¿Cómo distinguir la verdadera evangelización del fanatismo y el proselitismo religioso?
¿Cuál es nuestra respuesta de la fe?


ORACIÓN POR LOS SECUESTRADOS

Señor has de nuestro patria un sitio de tú amor. Que no haya injuria porque tú nos das comprensión. Que no haya amargura porque los secuestrados vuelven a sus hogares. Que no haya egoísmo porque tú nos alientas. Que no haya rencor porque tú nos das el perdón. Que no haya abandono porque tú estas con nosotros. Que sepamos marchar hacia ti en nuestro diario vivir. Que cada mañana amanezca un día más de entrega, sacrificio y esperanza de libertad. Que cada noche nos encuentre con más amor. Haz Señor con nuestras vidas, que quisiste unir, que permanezcamos unidos a pesar del tiempo y la distancia. Haz Señor de nuestros hijos lo que anhelas, ayúdanos a educarlos, orientarlos por tu camino. Que los secuestrados sientan nuestro apoyo mutuo. Que hagamos del amor un motivo para amarte más. Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro nos conceda el hallarnos unidos para siempre en ti. Amén.

PETICIONES

Dos o tres se reúnen en mi nombre allí estaré en medio de ellos, por eso, confiados en tu promesa acudimos a ti: por los méritos de tu infancia, escúchanos, Señor.

Para que llegue el gran día de la reconciliación, la paz y la justicia social a todos los países del mundo.

Oremos también por los desplazados, las víctimas de la violencia y los secuestrados para que sientan la solidaridad afectiva y efectiva de la comunidad cristiana.

Por los niños y niñas que esta navidad pasan hambre y sufrimiento en todo el mundo.
Por todos los que no tenemos un trabajo que nos permite el sustento de nuestra familia.

PADRE NUESTRO: Con mucha confianza dirijámonos a nuestro Padre del cielo: Padre Nuestro...

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

Soberana María, te pedimos por todas nuestras familias, y en especial por todos los secuestrados; haz que cada hogar sea fuente de comprensión, de ternura, de justicia y de verdadera vida familiar. Que esta fiesta de Navidad, que nos reúne alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, nos una también en el amor, nos haga olvidar las ofensas y nos dé la sencillez para reconocer en nuestros hermanos los pobres y necesitados la presencia de tu Hijo amado. Madre de Dios y Madre nuestra. Todos: intercede por nosotros. Amén. Se reza el Avemaría.

ORACIÓN A SAN JOSÉ

Santísimo José, esposo de María y padre adoptivo del Señor, tú fuiste escogido para hacer las veces de padre en el hogar de Nazaret. Ayuda a los padres de nuestras familias: a ser siempre en los hogares imágenes del Padre celestial, a ejemplo tuyo; que cumplan cabalmente la gran responsabilidad de educar y formar a sus hijos, entregándoles, con un esfuerzo continuo, lo mejor de sí mismos. Ayuda a los hijos a entender y apreciar el abnegado esfuerzo de sus padres.San José, modelo de esposos y padres. Todos: intercede por nosotros. Amén.

ORACIÓN AL NIÑO JESÚS

Señor, Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu amor en nuestras familias y en nuestra comunidad. Navidad es la certeza de que el Dios del cielo y de la tierra es nuestro Padre, porque tú, divino niño, eres nuestro hermano.Que esta reunión junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a vivir verdaderamente como hermanos, nos dé valor para matar el odio y sembrar la justicia y la paz.Oh Niño Jesús, enséñanos a comprender que donde hay amor y justicia, allí estás Tú y allí también es Navidad. Amén.Se reza: Gloria al Padre...
Gozos para todos los días

DULCE JESÚS MIO, MI NIÑO ADORADO,
VEN A NUESTRAS ALMAS;VEN,
NO TARDES TANTO.

Niño del pesebrenuestro Dios y hermano,
Tú sabes y entiendesdel dolor humano;
que cuando suframosdolores y angustias,s
iempre recordemosque nos has salvado.

Dulce Jesús mío...

Oh luz de los cielos,sol de eternos rayos,
que entre las tinieblastu esplendor veamos.
Oh divino niño,ven para enseñarnos
la prudencia que haceverdaderos sabios.

Dulce Jesús mío...

Del débil, auxilio, del doliente, amparo,
consuelo del triste,luz del desterrado.
Ven a nuestro mundoque sufre y anhela
un mundo más justo,un mundo de hermanos.

Dulce Jesús mío...

Tú te hiciste niño en una familia llena
de ternuray calor humano.
Vivan los hogaresaquí congregados
el gran compromisodel amor cristiano.

Dulce Jesús mío...

Bajaste del cielo,te hiciste un esclavo,
para libertamosde toda opresión.
Todos somos hijos del Padre celeste
y todos hermanos:familia de Dios.

Dulce Jesús mío...

El cielo y la tierra, el hombre y su Dios,
en tu amor de niño se integran los dos.
Gloria al Dios del cieloy paz a los hombreses
tu Buena Nueva:nuestra salvación.

Dulce Jesús mío...

Haz de nuestro hogaruna gran familia;
siembra en nuestro suelo tu amor y tu paz.
Danos fe en la vida, danos esperanza
y un amor sinceroque nos una más.

Dulce Jesús mío...

Tú eres nuestra vida, eres nuestro guía
y eres el camino que nos lleva a Dios.
Amándonos siempre te haremos presente,
mientras que esperamosque vuelvas, Señor.

Dulce Jesús mío...

Ven, Salvador nuestro,por quien suspiramos.
Ven a nuestras almas,Ven, no tardes tanto.
Dulce Jesús mío...

DESPEDIDA: Que el Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleva a la vida eterna. Amén.

domingo, 21 de diciembre de 2008

SÉPTIMO DIA

Esitimada y estimado visitante: recuerde que si quiere escuchar los audios de esta nonvena puede visitar nuestro enlace en AVMRADIO que es: http://avmradio.org/?iweb=3&s=pr&f=68&sf=326 donde econtrará la novena que la emisora publica por la red. Invitado cordialmente a visitar nuestra emisora.(Por favor busque el día correspondiendo avanzando hacia abajo).

22 DE DICIEMBRE

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

MOTIVACIÓN: Escuchar es la principal actitud del discípulo, el evangelio de Marcos nos presenta a los Doce alrededor de Jesús para escuchar y luego para enviarlos a comunicar esa experiencia. La respuesta a la fe es escucha u una escucha activa. Bienvenidas y bienvenidos.

Villancico.

ORACIÓN AL PADRE

Benignísimo Dios de infinita caridad, que nos has amado tanto y que nos diste, en tu Hijo, la mejor prenda de tu amor, para que, encarnado y hecho nuestro hermano en las entrañas de la Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; te damos gracias por tan inmenso beneficio.En retorno te ofrecemos, Señor, el sufrimiento de los secuestrados y sus familias para hacer de nuestra patria un país de hermanos en la fe y que juntos busquemos el progreso de nuestros pueblos.Te pedimos que esta Navidad, fiesta de paz y alegría, sea para los familiares de los secuestrados un motivo de esperanza hacia la libertad para que todos, viviendo como hermanos, busquemos más y más los caminos de la verdad, la justicia, el amor y la paz. Amén.

REFLEXIÓN DEL DÍALA FAMILIA
DE ABRAHAM A MARÍA

Del Catecismo de la Iglesia Católica
Obedecer ("ob-audire") en la fe, es someterse libremente a la palabra escuchada, porque su verdad está garantizada por Dios, la Verdad misma. De esta obediencia, Abraham es el modelo que nos propone la Sagrada Escritura. La Virgen María es la realización más perfecta de la misma.Abraham, "el padre de todos los creyentes"La carta a los Hebreos, en el gran elogio de la fe de los antepasados, insiste particularmente en la fe de Abraham: "Por la fe, Abraham obedeció y salió para el lugar que había de recibir en herencia, y salió sin saber a dónde iba" (Hb 11,8). Por la fe, vivió como extranjero y peregrino en la Tierra prometida. Por la fe, a Sara se otorgó el concebir al hijo de la promesa. Por la fe, finalmente, Abraham ofreció a su hijo único en sacrificio.Abraham realiza así la definición de la fe dada por la carta a los Hebreos: "La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven" (Hb 11,1). "Creyó Abraham en Dios y le fue reputado como justicia" (Rm 4,3). Gracias a esta "fe poderosa", Abraham vino a ser "el padre de todos los creyentes" (Rm 4,11.18).El Antiguo Testamento es rico en testimonios acerca de esta fe. La carta a los Hebreos proclama el elogio de la fe ejemplar de los antiguos, por la cual "fueron alabados" (Hb 11,2.39). Sin embargo, "Dios tenía ya dispuesto algo mejor": la gracia de creer en su Hijo Jesús, "el que inicia y consuma la fe" (Hb 11,40; 12,2).María: "Dichosa la que ha creído"La Virgen María realiza de la manera más perfecta la obediencia de la fe. En la fe, María acogió el anuncio y la promesa que le traía el ángel Gabriel, creyendo que "nada es imposible para Dios" (Lc 1,37), y dando su asentimiento: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra" (Lc 1,38). Isabel la saludó: "¡Dichosa la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!" (Lc 1,45). Por esta fe todas las generaciones la proclamarán bienaventurada.Durante toda su vida, y hasta su última prueba, cuando Jesús, su hijo, murió en la cruz, su fe no vaciló. María no cesó de creer en el "cumplimiento" de la palabra de Dios. Por todo ello, la Iglesia venera en María la realización más pura de la fe.(144 – 145)
PUNTOS SUGERENTES PARA LA REFLEXIÓN

¿Qué tanto escucho la palabra de Dios?
¿Qué tan firme es mi fe?
¿Cómo valoro mi veneración de María Santísima?
ORACIÓN POR LOS SECUESTRADOS

Señor has de nuestro patria un sitio de tú amor. Que no haya injuria porque tú nos das comprensión. Que no haya amargura porque los secuestrados vuelven a sus hogares. Que no haya egoísmo porque tú nos alientas. Que no haya rencor porque tú nos das el perdón. Que no haya abandono porque tú estas con nosotros. Que sepamos marchar hacia ti en nuestro diario vivir. Que cada mañana amanezca un día más de entrega, sacrificio y esperanza de libertad. Que cada noche nos encuentre con más amor. Haz Señor con nuestras vidas, que quisiste unir, que permanezcamos unidos a pesar del tiempo y la distancia. Haz Señor de nuestros hijos lo que anhelas, ayúdanos a educarlos, orientarlos por tu camino. Que los secuestrados sientan nuestro apoyo mutuo. Que hagamos del amor un motivo para amarte más. Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro nos conceda el hallarnos unidos para siempre en ti. Amén.

PETICIONES

Confiados al amor misericordioso de Dios acudamos a ÉL que es la fuente de todo Perdón diciéndole: Dios de amor Enséñanos a perdonar.Señor Dios te pedimos por la Iglesia y sus pastores para que a ejemplo de Jesús aprendamos a perdonar con sinceridad y sin esperar nada a cambio.Te damos gracias por los secuestrados que ya han sido liberados y te suplicamos para que los muchos quedan en las selvas vuelvan a sus hogares.Para que cultivemos en nuestras familias y en nuestro entorno social una actitud siempre abierta al perdón.

PADRE NUESTRO: San Francisco de Asís fue un gran mensajero y constructor de paz, por eso, en este día les invito a orar con una oración que se la conoce como la Paráfrasis del Padre Nuestro:

¡Santísimo PADRE NUESTRO: creador, redentor, consolador y salvador nuestro!
QUE ESTÁS EN LOS CIELOS: en los ángeles y en los santos; iluminándolos para conocer, porque tú, Señor, eres la luz; inflamándolos para amar, porque tú, Señor, eres el amor; habitando en ellos y colmándolos para gozar, porque tú, Señor, eres el bien sumo, eterno, de quien todo bien procede, sin quien no hay bien alguno.
SANTIFICADO SEA TU NOMBRE: clarificada sea en nosotros tu noticia, para que conozcamos cuál es la anchura de tus beneficios, la largura de tus promesas, la altura de la majestad y la hondura de los juicios (Ef 3,18).
VENGA A NOSOTROS TU REINO: para que reines tú en nosotros por la gracia y nos hagas llegar a tu reino, donde se halla la visión manifiesta de ti, el perfecto amor a ti, tu dichosa compañía, la fruición de ti por siempre.
HÁGASE TU VOLUNTAD, COMO EN EL CIELO, TAMBIÉN EN LA TIERRA: para que te amemos con todo el corazón (cf. Lc 10,27), pensando siempre en ti; con toda el alma, deseándote siempre a ti; con toda la mente, dirigiendo todas nuestras intenciones a ti, buscando en todo tu honor; y con todas nuestras fuerzas, empleando todas nuestras energías y los sentidos del alma y del cuerpo en servicio, no de otra cosa, sino del amor a ti; y para que amemos a nuestros prójimos como a nosotros mismos, atrayendo a todos, según podamos, a tu amor, alegrándonos de los bienes ajenos como de los nuestros y compadeciéndolos en los males y no ofendiendo a nadie (cf. 2 Cor 6,3).
EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA: tu amado Hijo. nuestro Señor Jesucristo, DÁNOSLE HOY: para que recordemos, comprendamos y veneremos el amor que nos tuvo y cuanto por nosotros dijo, hizo y padeció.
Y PERDÓNANOS NUESTRAS DEUDAS: por tu inefable misericordia, por la virtud de la pasión de tu amado Hijo y por los méritos e intercesión de la beatísima Virgen y de todos tus elegidos.
Así COMO NOSOTROS PERDONAMOS A NUESTROS DEUDORES: y lo que no perdonamos plenamente, haz tú, Señor, que plenamente lo perdonemos, para que por ti amemos de verdad a los enemigos y en favor de ellos intercedamos devotamente ante ti, no devolviendo a nadie mal por mal (cf. 1Tes 5,15), y para que procuremos ser en ti útiles en todo.
Y NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN: oculta o manifiesta, imprevista o insistente.

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

Soberana María, te pedimos por todas nuestras familias, y en especial por todos los secuestrados; haz que cada hogar sea fuente de comprensión, de ternura, de justicia y de verdadera vida familiar. Que esta fiesta de Navidad, que nos reúne alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, nos una también en el amor, nos haga olvidar las ofensas y nos dé la sencillez para reconocer en nuestros hermanos los pobres y necesitados la presencia de tu Hijo amado. Madre de Dios y Madre nuestra. Todos: intercede por nosotros. Amén. Se reza el Avemaría.

ORACIÓN A SAN JOSÉ

Santísimo José, esposo de María y padre adoptivo del Señor, tú fuiste escogido para hacer las veces de padre en el hogar de Nazaret. Ayuda a los padres de nuestras familias: a ser siempre en los hogares imágenes del Padre celestial, a ejemplo tuyo; que cumplan cabalmente la gran responsabilidad de educar y formar a sus hijos, entregándoles, con un esfuerzo continuo, lo mejor de sí mismos. Ayuda a los hijos a entender y apreciar el abnegado esfuerzo de sus padres.San José, modelo de esposos y padres. Todos: intercede por nosotros. Amén.

ORACIÓN AL NIÑO JESÚS

Señor, Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu amor en nuestras familias y en nuestra comunidad. Navidad es la certeza de que el Dios del cielo y de la tierra es nuestro Padre, porque tú, divino niño, eres nuestro hermano.Que esta reunión junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a vivir verdaderamente como hermanos, nos dé valor para matar el odio y sembrar la justicia y la paz.Oh Niño Jesús, enséñanos a comprender que donde hay amor y justicia, allí estás Tú y allí también es Navidad.
Amén.Se reza: Gloria al Padre...
Gozos para todos los días

DULCE JESÚS MIO, MI NIÑO ADORADO,
VEN A NUESTRAS ALMAS;VEN,
NO TARDES TANTO.
Niño del pesebrenuestro Dios y hermano,
Tú sabes y entiendesdel dolor humano;
que cuando suframosdolores y angustias,s
iempre recordemosque nos has salvado.

Dulce Jesús mío...
Oh luz de los cielos,sol de eternos rayos,
que entre las tinieblastu esplendor veamos.
Oh divino niño,ven para enseñarnos
la prudencia que haceverdaderos sabios.

Dulce Jesús mío...

Del débil, auxilio, del doliente, amparo,
consuelo del triste,luz del desterrado.
Ven a nuestro mundoque sufre y anhela
un mundo más justo,un mundo de hermanos.

Dulce Jesús mío...

Tú te hiciste niño en una familia llena
de ternuray calor humano.
Vivan los hogaresaquí congregados
el gran compromisodel amor cristiano.

Dulce Jesús mío...

Bajaste del cielo,te hiciste un esclavo,
para libertamosde toda opresión.
Todos somos hijos del Padre celeste
y todos hermanos:familia de Dios.

Dulce Jesús mío...

El cielo y la tierra, el hombre y su Dios,
en tu amor de niño se integran los dos.
Gloria al Dios del cieloy paz a los hombreses
tu Buena Nueva:nuestra salvación.

Dulce Jesús mío...

Haz de nuestro hogaruna gran familia;
siembra en nuestro suelo tu amor y tu paz.
Danos fe en la vida, danos esperanza
y un amor sinceroque nos una más.

Dulce Jesús mío...

Tú eres nuestra vida, eres nuestro guía
y eres el camino que nos lleva a Dios.
Amándonos siempre te haremos presente,
mientras que esperamosque vuelvas, Señor.

Dulce Jesús mío...

Ven, Salvador nuestro,por quien suspiramos.
Ven a nuestras almas,Ven, no tardes tanto.
Dulce Jesús mío...

DESPEDIDA: Que el Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleva a la vida eterna. Amén.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Esitimada y estimado visitante: recuerde que si quiere escuchar los audios de esta nonvena puede visitar nuestro enlace en AVMRADIO que es: http://avmradio.org/?iweb=3&s=pr&f=68&sf=326 donde econtrará la novena que la emisora publica por la red. Invitado cordialmente a visitar nuestra emisora.(Por favor busque el día correspondiendo avanzando hacia abajo).

21 DE DICIEMBRE

MOTIVACIÓN: Una característica fundamental del cristianismo es el amor, por aquello de que la gente dira: "mirad como se aman" y un fruto de ese amor es el perdón al hermano ofensor. Que esta Navidad sea también un espacio para el perdón en la familia, en el barrio, en la comunidad cristiana... donde haya una ofensa haya, también un espacio para el perdón.

Villancico.

ORACIÓN AL PADRE

Benignísimo Dios de infinita caridad, que nos has amado tanto y que nos diste, en tu Hijo, la mejor prenda de tu amor, para que, encarnado y hecho nuestro hermano en las entrañas de la Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; te damos gracias por tan inmenso beneficio.En retorno te ofrecemos, Señor, el sufrimiento de los secuestrados y sus familias para hacer de nuestra patria un país de hermanos en la fe y que juntos busquemos el progreso de nuestros pueblos.Te pedimos que esta Navidad, fiesta de paz y alegría, sea para los familiares de los secuestrados un motivo de esperanza hacia la libertad para que todos, viviendo como hermanos, busquemos más y más los caminos de la verdad, la justicia, el amor y la paz. Amén.

REFLEXIÓN DEL DÍALA FAMILIA

EL PERDÓN

Escuchemos la voz de la Iglesia por medio del Catecismo: NºS: 2838-2845

PERDONA NUESTRAS OFENSAS COMO TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN

Esta petición es sorprendente. Si sólo comprendiera la primera parte de la frase -"perdona nuestras ofensas"-, podría estar incluida, implícitamente, en las tres primeras peticiones de la Oración del Señor, ya que el Sacrificio de Cristo es "para la remisión de los pecados". Pero, según el segundo miembro de la frase, nuestra petición no será escuchada si no hemos respondido antes a una exigencia. Nuestra petición se dirige al futuro, nuestra respuesta debe haberla precedido; una palabra las une: "como".

Perdona nuestras ofensas...

Con una audaz confianza hemos empezado a orar a nuestro Padre. Suplicándole que su Nombre sea santificado, le hemos pedido que seamos cada vez más santificados. Pero, aun revestidos de la vestidura bautismal, no dejamos de pecar, de separarnos de Dios. Ahora, en esta nueva petición, nos volvemos a El, como el hijo pródigo, y nos reconocemos pecadores ante El como el publicano. Nuestra petición empieza con una "confesión" en la que afirmamos, al mismo tiempo, nuestra miseria y su Misericordia. Nuestra esperanza es firme porque, en su Hijo, "tenemos la redención, la remisión de nuestros pecados" (Col 1,14; Ef 1,7). El signo eficaz e indudable de su perdón lo encontramos en los sacramentos de su Iglesia.

Ahora bien, lo temible es que este desbordamiento de misericordia no puede penetrar en nuestro corazón mientras no hayamos perdonado a los que nos han ofendido. El Amor, como el Cuerpo de Cristo, es indivisible; no podemos amar a Dios a quien no vemos, si no amamos al hermano y a la hermana a quienes vemos. Al negarse a perdonar a nuestros hermanos y hermanas, el corazón se cierra, su dureza lo hace impermeable al amor misericordioso del Padre; en la confesión del propio pecado, el corazón se abre a su gracia.

Esta petición es tan importante que es la única sobre la cual el Señor retorna para desarrollarla en el Sermón de la Montaña. Esta exigencia crucial del misterio de la Alianza es imposible para el hombre. Pero "todo es posible para Dios".

... como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden

Este "como" no es el único en la enseñanza de Jesús: "Sed perfectos «como» es perfecto vuestro Padre celestial" (Mt 5,48); "Sed misericordiosos, «como» vuestro Padre es misericordioso" (Lc 6,36); "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que «como» yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros" (Jn 13,34). Observar el mandamiento del Señor es imposible si se trata de imitar desde fuera el modelo divino. Se trata de una participación, vital y nacida "del fondo del corazón", en la santidad, en la misericordia, y en el amor de nuestro Dios. Sólo el Espíritu que es "nuestra Vida" puede hacer nuestros los mismos sentimientos que hubo en Cristo Jesús. Así, la unidad del perdón se hace posible, "perdonándonos mutuamente «como» nos perdonó Dios en Cristo" (Ef 4,32).

Así adquieren vida las palabras del Señor sobre el perdón, este Amor que ama hasta el extremo del amor. La parábola del siervo sin entrañas, que culmina la enseñanza del Señor sobre la comunión eclesial, acaba con esta frase: "Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial si no perdonáis cada uno de corazón a vuestro hermano". Allí es, en efecto, en el fondo "del corazón" donde todo se ata y se desata. No está en nuestra mano no sentir ya la ofensa y olvidarla; pero el corazón que se ofrece al Espíritu Santo cambia la herida en compasión y purifica la memoria transformando la ofensa en intercesión.

La oración cristiana llega hasta el perdón de los enemigos. Transfigura al discípulo configurándolo con su Maestro. El perdón es cumbre de la oración cristiana; el don de la oración no puede ser acogido más que en un corazón acorde con la compasión divina. Además, el perdón da testimonio de que, en nuestro mundo, el amor es más fuerte que el pecado. Los mártires de ayer y de hoy dan este testimonio de Jesús. El perdón es la condición fundamental de la reconciliación de los hijos de Dios con su Padre y de los hombres entre sí.
No hay límite ni medida en este perdón, esencialmente divino. Si se trata de ofensas (de "pecados" según Lc 11,4, o de "deudas" según Mt 6,12), de hecho nosotros somos siempre deudores: "Con nadie tengáis otra deuda que la del mutuo amor" (Rm 13,8). La comunión de la Santísima Trinidad es la fuente y el criterio de verdad en toda relación. Se vive en la oración y, sobre todo, en la Eucaristía:

Dios no acepta el sacrificio de los que provocan la desunión, losdespide del altar para que antes se reconcilien con sus hermanos:Dios quiere ser pacificado con oraciones de paz. La obligación másbella para Dios es nuestra paz, nuestra concordia, la unidad en elPadre, el Hijo y el Espíritu Santo de todo el pueblo fiel.[San Cipriano de Cartago]

PUNTOS SUGERENTES PARA LA REFLEXIÓN

¿Hasta qué punto soy capaz de perdonar las ofensas?
¿He llegado en proceso creyente a amar de verdad a mi amigo?
¿Estoy dispuesta y dispuesto a perdonar las ofensas sin importar lo profundo de la herida?

ORACIÓN POR LOS SECUESTRADOS

Señor has de nuestro patria un sitio de tú amor. Que no haya injuria porque tú nos das comprensión. Que no haya amargura porque los secuestrados vuelven a sus hogares. Que no haya egoísmo porque tú nos alientas. Que no haya rencor porque tú nos das el perdón. Que no haya abandono porque tú estas con nosotros. Que sepamos marchar hacia ti en nuestro diario vivir. Que cada mañana amanezca un día más de entrega, sacrificio y esperanza de libertad. Que cada noche nos encuentre con más amor. Haz Señor con nuestras vidas, que quisiste unir, que permanezcamos unidos a pesar del tiempo y la distancia. Haz Señor de nuestros hijos lo que anhelas, ayúdanos a educarlos, orientarlos por tu camino. Que los secuestrados sientan nuestro apoyo mutuo. Que hagamos del amor un motivo para amarte más. Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro nos conceda el hallarnos unidos para siempre en ti. Amén.

PETICIONES

Confiados al amor misericordioso de Dios acudamos a ÉL que es la fuente de todo Perdón diciéndole: Dios de amor Enséñanos a perdonar.
Señor Dios te pedimos por la Iglesia y sus pastores para que a ejemplo de Jesús aprendamos a perdonar con sinceridad y sin esperar nada a cambio.
Te damos gracias por los secuestrados que ya han sido liberados y te suplicamos para que los muchos quedan en las selvas vuelvan a sus hogares.
Para que cultivemos en nuestras familias y en nuestro entorno social una actitud siempre abierta al perdón.
PADRE NUESTRO: San Francisco de Asís fue un gran mensajero y constructor de paz, por eso, en este día les invito a orar con una oración que se la conoce como la Paráfrasis del Padre Nuestro:

¡Santísimo PADRE NUESTRO: creador, redentor, consolador y salvador nuestro!
QUE ESTÁS EN LOS CIELOS: en los ángeles y en los santos; iluminándolos para conocer, porque tú, Señor, eres la luz; inflamándolos para amar, porque tú, Señor, eres el amor; habitando en ellos y colmándolos para gozar, porque tú, Señor, eres el bien sumo, eterno, de quien todo bien procede, sin quien no hay bien alguno.
SANTIFICADO SEA TU NOMBRE: clarificada sea en nosotros tu noticia, para que conozcamos cuál es la anchura de tus beneficios, la largura de tus promesas, la altura de la majestad y la hondura de los juicios (Ef 3,18).
VENGA A NOSOTROS TU REINO: para que reines tú en nosotros por la gracia y nos hagas llegar a tu reino, donde se halla la visión manifiesta de ti, el perfecto amor a ti, tu dichosa compañía, la fruición de ti por siempre.
HÁGASE TU VOLUNTAD, COMO EN EL CIELO, TAMBIÉN EN LA TIERRA: para que te amemos con todo el corazón (cf. Lc 10,27), pensando siempre en ti; con toda el alma, deseándote siempre a ti; con toda la mente, dirigiendo todas nuestras intenciones a ti, buscando en todo tu honor; y con todas nuestras fuerzas, empleando todas nuestras energías y los sentidos del alma y del cuerpo en servicio, no de otra cosa, sino del amor a ti; y para que amemos a nuestros prójimos como a nosotros mismos, atrayendo a todos, según podamos, a tu amor, alegrándonos de los bienes ajenos como de los nuestros y compadeciéndolos en los males y no ofendiendo a nadie (cf. 2 Cor 6,3).
EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA: tu amado Hijo. nuestro Señor Jesucristo, DÁNOSLE HOY: para que recordemos, comprendamos y veneremos el amor que nos tuvo y cuanto por nosotros dijo, hizo y padeció.
Y PERDÓNANOS NUESTRAS DEUDAS: por tu inefable misericordia, por la virtud de la pasión de tu amado Hijo y por los méritos e intercesión de la beatísima Virgen y de todos tus elegidos.
Así COMO NOSOTROS PERDONAMOS A NUESTROS DEUDORES: y lo que no perdonamos plenamente, haz tú, Señor, que plenamente lo perdonemos, para que por ti amemos de verdad a los enemigos y en favor de ellos intercedamos devotamente ante ti, no devolviendo a nadie mal por mal (cf. 1Tes 5,15), y para que procuremos ser en ti útiles en todo.
Y NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN: oculta o manifiesta, imprevista o insistente.

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

Soberana María, te pedimos por todas nuestras familias, y en especial por todos los secuestrados; haz que cada hogar sea fuente de comprensión, de ternura, de justicia y de verdadera vida familiar. Que esta fiesta de Navidad, que nos reúne alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, nos una también en el amor, nos haga olvidar las ofensas y nos dé la sencillez para reconocer en nuestros hermanos los pobres y necesitados la presencia de tu Hijo amado. Madre de Dios y Madre nuestra. Todos: intercede por nosotros. Amén. Se reza el Avemaría.

ORACIÓN A SAN JOSÉ

Santísimo José, esposo de María y padre adoptivo del Señor, tú fuiste escogido para hacer las veces de padre en el hogar de Nazaret. Ayuda a los padres de nuestras familias: a ser siempre en los hogares imágenes del Padre celestial, a ejemplo tuyo; que cumplan cabalmente la gran responsabilidad de educar y formar a sus hijos, entregándoles, con un esfuerzo continuo, lo mejor de sí mismos. Ayuda a los hijos a entender y apreciar el abnegado esfuerzo de sus padres.San José, modelo de esposos y padres. Todos: intercede por nosotros. Amén.

ORACIÓN AL NIÑO JESÚS

Señor, Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu amor en nuestras familias y en nuestra comunidad. Navidad es la certeza de que el Dios del cielo y de la tierra es nuestro Padre, porque tú, divino niño, eres nuestro hermano.Que esta reunión junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a vivir verdaderamente como hermanos, nos dé valor para matar el odio y sembrar la justicia y la paz.Oh Niño Jesús, enséñanos a comprender que donde hay amor y justicia, allí estás Tú y allí también es Navidad.
Amén.Se reza: Gloria al Padre...Gozos para todos los días

DULCE JESÚS MIO, MI NIÑO ADORADO,
VEN A NUESTRAS ALMAS;VEN, NO TARDES TANTO.
Niño del pesebrenuestro Dios y hermano,
Tú sabes y entiendesdel dolor humano;
que cuando suframosdolores y angustias,
siempre recordemosque nos has salvado.

Dulce Jesús mío...

Oh luz de los cielos,sol de eternos rayos,
que entre las tinieblastu esplendor veamos.
Oh divino niño,ven para enseñarnos
la prudencia que haceverdaderos sabios.

Dulce Jesús mío...

Del débil, auxilio, del doliente, amparo,
consuelo del triste,luz del desterrado.
Ven a nuestro mundoque sufre y anhela
un mundo más justo,un mundo de hermanos.

Dulce Jesús mío...

Tú te hiciste niñoen una familiallena de ternura
y calor humano.
Vivan los hogaresaquí congregados
el gran compromisodel amor cristiano.

Dulce Jesús mío...

Bajaste del cielo,te hiciste un esclavo,
para libertamosde toda opresión.
Todos somos hijosdel Padre celeste
y todos hermanos:familia de Dios.

Dulce Jesús mío...

El cielo y la tierra, el hombre y su Dios,
en tu amor de niñose integran los dos.
Gloria al Dios del cieloy paz a los hombreses
tu Buena Nueva:nuestra salvación.

Dulce Jesús mío...

Haz de nuestro hogaruna gran familia;
siembra en nuestro suelo tu amor y tu paz.
Danos fe en la vida, danos esperanza
y un amor sinceroque nos una más.

Dulce Jesús mío...

Tú eres nuestra vida, eres nuestro guía
y eres el camino que nos lleva a Dios.
Amándonos siemprete haremos presente,
mientras que esperamosque vuelvas, Señor.

Dulce Jesús mío...

Ven, Salvador nuestro,por quien suspiramos.
Ven a nuestras almas,Ven, no tardes tanto.
Dulce Jesús mío...

DESPEDIDA: Que el Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleva a la vida eterna. Amén.

viernes, 19 de diciembre de 2008

QUINTO DÍA DE LA NOVENA

Esitimada y estimado visitante: recuerde que si quiere escuchar los audios de esta nonvena puede visitar nuestro enlace en AVMRADIO que es: http://avmradio.org/?iweb=3&s=pr&f=68&sf=326 donde econtrará la novena que la emisora publica por la red. Invitado cordialmente a visitar nuestra emisora.
(Por favor busque el día correspondiendo avanzando hacia abajo).





20 DE DICIEMBRE






Estadisticas blog


MOTIVACIÓN: Continuamos en este caminar hacia la gran fiesta del nacimiento del niño Dios y hoy centramos nuestra reflexión en la familia de Nazaret.

Villancico.


ORACIÓN AL PADRE


Benignísimo Dios de infinita caridad, que nos has amado tanto y que nos diste, en tu Hijo, la mejor prenda de tu amor, para que, encarnado y hecho nuestro hermano en las entrañas de la Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; te damos gracias por tan inmenso beneficio.En retorno te ofrecemos, Señor, el sufrimiento de los secuestrados y sus familias para hacer de nuestra patria un país de hermanos en la fe y que juntos busquemos el progreso de nuestros pueblos.Te pedimos que esta Navidad, fiesta de paz y alegría, sea para los familiares de los secuestrados un motivo de esperanza hacia la libertad para que todos, viviendo como hermanos, busquemos más y más los caminos de la verdad, la justicia, el amor y la paz. Amén.


REFLEXIÓN DEL DÍA
LA FAMILIA


Del Catecismo de la Iglesia:


Jesús nació en la humildad de un establo, de una familia pobre; unos sencillos pastores son los primeros testigos del acontecimiento. En esta pobreza se manifiesta la gloria del cielo. La Iglesia no se cansa de cantar la gloria de esta noche:


Hoy la Virgen da a luz al Transcendente.
Y la tierra ofrece una cueva al Inaccesible.

Los Magos caminan con la estrella:

Porque ha nacido por nosotros,Niño pequeñito

el Dios de antes de los siglos.


"Hacerse niño" con relación a Dios es la condición para entrar en el Reino; para eso es necesario abajarse, hacerse pequeño; más todavía: es necesario "nacer de lo alto" (Jn 3,7), "nacer de Dios" para "hacerse hijos de Dios" (Jn 1,12). El Misterio de Navidad se realiza en nosotros cuando Cristo "toma forma" en nosotros. Navidad es el Misterio de este "admirable intercambio": El Creador del género humano, tomando cuerpo y alma, nace de una virgen y, hecho hombre sin concurso de varón, nos da parte en su divinidad. [Liturgia].


La Circuncisión de Jesús, al octavo día de su nacimiento, es señal de su inserción en la descendencia de Abraham, en el pueblo de la Alianza, de su sometimiento a la Ley y de su consagración al culto de Israel en el que participará durante toda su vida. Este signo prefigura "la circuncisión en Cristo" que es el Bautismo.


La Epifanía es la manifestación de Jesús como Mesías de Israel, Hijo de Dios y Salvador del mundo. Con el bautismo de Jesús en el Jordán y las bodas de Caná, la Epifanía celebra la adoración de Jesús por unos "magos" venidos de Oriente. En estos "magos", representantes de religiones paganas de pueblos vecinos, el Evangelio ve las primicias de las naciones que acogen, por la Encarnación, la Buena Nueva de la salvación. La llegada de los magos a Jerusalén para "rendir homenaje al rey de los judíos" muestra que buscan en Israel, a la luz mesiánica de la estrella de David, al que será el rey de las naciones. Su venida significa que los gentiles no pueden descubrir a Jesús y adorarle como Hijo de Dios y Salvador del mundo sino volviéndose hacia los judíos y recibiendo de ellos su promesa mesiánica tal como está contenida en el Antiguo Testamento. La Epifanía manifiesta que "la multitud de los gentiles entra en la familia de los patriarcas" y adquiere "la dignidad del pueblo elegido de Israel".


La Presentación de Jesús en el Templo lo muestra como el Primogénito que pertenece al Señor. Con Simeón y Ana toda la expectación de Israel es la que viene al Encuentro de su Salvador (la tradición bizantina llama así a este acontecimiento). Jesús es reconocido como el Mesías tan esperado, "luz de las naciones" y "gloria de Israel", pero también "signo de contradicción". La espada de dolor predicha a María anuncia otra oblación, perfecta y única, la de la Cruz que dará la salvación que Dios ha preparado "ante todos los pueblos".530 La Huida a Egipto y la matanza de los inocentes manifiestan la oposición de las tinieblas a la luz: "Vino a su Casa, y los suyos no lo recibieron" (Jn 1,11). Toda la vida de Cristo estará bajo el signo de la persecución. Los suyos la comparten con él. Su vuelta de Egipto recuerda el éxodo y presenta a Jesús como el liberador definitivo.


Jesús compartió, durante la mayor parte de su vida, la condición de la inmensa mayoría de los hombres: una vida cotidiana sin aparente importancia, vida de trabajo manual, vida religiosa judía sometida a la ley de Dios, vida en la comunidad. De todo este período se nos dice que Jesús estaba "sometido" a sus padres y que "progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres" (Lc 2,51-52).Con la sumisión a su madre, y a su padre legal, Jesús cumple con perfección el cuarto mandamiento. Es la imagen temporal de su obediencia filial a su Padre celestial. La sumisión cotidiana de Jesús a José y a María anunciaba y anticipaba la sumisión del Jueves Santo: "No se haga mi voluntad..." (Lc 22,42). La obediencia de Cristo en lo cotidiano de la vida oculta inauguraba ya la obra de restauración de lo que la desobediencia de Adán había destruido.


La vida oculta de Nazaret permite a todos entrar en comunión con Jesús a través de los caminos más ordinarios de la vida humana:Nazaret es la escuela donde empieza a entenderse la vida de Jesús, esla escuela donde se inicia el conocimiento de su Evangelio. .. Suprimera lección es el silencio. Cómo desearíamos que se renovara yfortaleciera en nosotros el amor al silencio, este admirable e indispensable hábito del espíritu... Se nos ofrece además una lecciónde vida familiar. Que Nazaret nos enseñe el significado de la familia,su comunión de amor, su sencilla y austera belleza, su caráctersagrado e inviolable... Finalmente, aquí aprendemos también la leccióndel trabajo. Nazaret, la casa del hijo del artesano: cómo deseamoscomprender más en este lugar la austera pero redentora ley del trabajohumano... Queremos finalmente saludar desde aquí a todos lostrabajadores del mundo y señalarles al gran modelo, al hermano divino. [Pablo VI]
El hallazgo de Jesús en el Templo es el único suceso que rompe el silencio de los Evangelios sobre los años ocultos de Jesús. Jesús deja entrever en ello el misterio de su consagración total a una misión derivada de su filiación divina: "¿No sabíais que me debo a los asuntos de mi Padre?" María y José "no comprendieron" esta palabra, pero la acogieron en la fe, y María "conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón", a lo largo de todos los años en que Jesús permaneció oculto en el silencio de una vida ordinaria. (525 - 534).



PUNTOS SUGERENTES PARA LA REFLEXIÓN



¿Qué importancia tiene la familia para nosotros?
¿Qué tan responsables de la situaciones que está viviendo nuestra famiia?
¿Qué tan comprometidos estamos con nuestros deberes religiosos?
¿Qué cosas buenas tienen nuestras familias de hoy?




ORACIÓN POR LOS SECUESTRADOS


Señor has de nuestro patria un sitio de tú amor. Que no haya injuria porque tú nos das comprensión. Que no haya amargura porque los secuestrados vuelven a sus hogares. Que no haya egoísmo porque tú nos alientas. Que no haya rencor porque tú nos das el perdón. Que no haya abandono porque tú estas con nosotros. Que sepamos marchar hacia ti en nuestro diario vivir. Que cada mañana amanezca un día más de entrega, sacrificio y esperanza de libertad. Que cada noche nos encuentre con más amor. Haz Señor con nuestras vidas, que quisiste unir, que permanezcamos unidos a pesar del tiempo y la distancia. Haz Señor de nuestros hijos lo que anhelas, ayúdanos a educarlos, orientarlos por tu camino. Que los secuestrados sientan nuestro apoyo mutuo. Que hagamos del amor un motivo para amarte más. Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro nos conceda el hallarnos unidos para siempre en ti. Amén.



PETICIONES


Basados en el mandato del Señor de que hay que orar siempre y sin desfallecer dirijamos a Dios nuestras peticiones; y por eso vamos a responder: R/ Confiados acudimos a ti.


Por los hijos de los secuestrados para que en su corazón se mantenga viva la esperanza y sientan la solidaridad de la Iglesia. R/


Por los secuestrados que se encuentran en el cambuche para que encuentren la fuerza necesaria para seguir esperando.R/


Por los medios radiales y las personas que han acompañado a los secuestrados con programas dirigidos a ellos y que transmiten los mensajes de sus familiares.R/

PADRE NUESTRO: Con mucha confianza digamos: Padre Nuestro...



ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN


Soberana María, te pedimos por todas nuestras familias, y en especial por todos los secuestrados; haz que cada hogar sea fuente de comprensión, de ternura, de justicia y de verdadera vida familiar. Que esta fiesta de Navidad, que nos reúne alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, nos una también en el amor, nos haga olvidar las ofensas y nos dé la sencillez para reconocer en nuestros hermanos los pobres y necesitados la presencia de tu Hijo amado. Madre de Dios y Madre nuestra. Todos: intercede por nosotros. Amén. Se reza el Avemaría.


ORACIÓN A SAN JOSÉ


Santísimo José, esposo de María y padre adoptivo del Señor, tú fuiste escogido para hacer las veces de padre en el hogar de Nazaret. Ayuda a los padres de nuestras familias: a ser siempre en los hogares imágenes del Padre celestial, a ejemplo tuyo; que cumplan cabalmente la gran responsabilidad de educar y formar a sus hijos, entregándoles, con un esfuerzo continuo, lo mejor de sí mismos. Ayuda a los hijos a entender y apreciar el abnegado esfuerzo de sus padres.San José, modelo de esposos y padres. Todos: intercede por nosotros. Amén.



ORACIÓN AL NIÑO JESÚS


Señor, Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu amor en nuestras familias y en nuestra comunidad. Navidad es la certeza de que el Dios del cielo y de la tierra es nuestro Padre, porque tú, divino niño, eres nuestro hermano.Que esta reunión junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a vivir verdaderamente como hermanos, nos dé valor para matar el odio y sembrar la justicia y la paz.Oh Niño Jesús, enséñanos a comprender que donde hay amor y justicia, allí estás Tú y allí también es Navidad. Amén.Se reza: Gloria al Padre...

Gozos para todos los días

DULCE JESÚS MIO, MI NIÑO ADORADO,
VEN A NUESTRAS ALMAS;VEN, NO TARDES TANTO.


Niño del pesebrenuestro Dios y hermano,

Tú sabes y entiendesdel dolor humano;

que cuando suframosdolores y angustias,

siempre recordemosque nos has salvado.


Dulce Jesús mío...

Oh luz de los cielos,sol de eternos rayos,

que entre las tinieblastu esplendor veamos.
Oh divino niño,ven para enseñarnos

la prudencia que haceverdaderos sabios.


Dulce Jesús mío...


Del débil, auxilio, del doliente, amparo,

consuelo del triste,luz del desterrado.

Ven a nuestro mundoque sufre y anhela

un mundo más justo,un mundo de hermanos.


Dulce Jesús mío...


Tú te hiciste niñoen una familiallena de ternura

y calor humano.

Vivan los hogaresaquí congregados

el gran compromisodel amor cristiano.


Dulce Jesús mío...


Bajaste del cielo,te hiciste un esclavo,

para libertamosde toda opresión.

Todos somos hijosdel Padre celeste

y todos hermanos:familia de Dios.


Dulce Jesús mío...


El cielo y la tierra, el hombre y su Dios,

en tu amor de niñose integran los dos.

Gloria al Dios del cieloy paz a los hombreses

tu Buena Nueva:nuestra salvación.


Dulce Jesús mío...


Haz de nuestro hogaruna gran familia;

siembra en nuestro suelo tu amor y tu paz.

Danos fe en la vida, danos esperanza

y un amor sinceroque nos una más.


Dulce Jesús mío...


Tú eres nuestra vida, eres nuestro guía

y eres el camino que nos lleva a Dios.

Amándonos siemprete haremos presente,

mientras que esperamosque vuelvas, Señor.


Dulce Jesús mío...


Ven, Salvador nuestro,por quien suspiramos.

Ven a nuestras almas,Ven, no tardes tanto.


Dulce Jesús mío...


DESPEDIDA: Que el Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleva a la vida eterna. Amén.