lunes, 8 de diciembre de 2008

Invitación

Bienvenidas y bienvenidos: Fraterno saludo en la fe.


Estimadas amigas y amigas de colombia y del mundo, les invito para que en esta novena de navidad oremos por los secuestrados de colombia.

Con motivo de la marcha del 20 de julio escribí la "Oración por los secuestrados", y que fue publicada en la emisora en línea http://www.avmradio.org/, una emisora en línea de Torrlles de Lobregat (Barcelona - España) y con la cual colaboro habitualmente con temas de crecimiento humano y espiritual y algunos asuntos de nuestro país. En estas fiestas decembrinas caracterizada por la alegría y la fiesta, sin olvidar esta alegría les invito a acompañar a los secuestrados y sus familias uniéndonos en la oración por la liberación de los secuestrados.

Con motivo de la Pascua de 2008 escribí también la "Epístola a los secuetrados" que la pueden escuchar en mi carpeta de AVMRadio.

Teniendo en cuenta esta intención me he tomado la libertad de adaptar y elaborar los textos de las oraciones de la novena de navidad para que por la red oremos junto al pesebre en cualquier lugar del mundo.

Que el Dios de liberación del Éxodo nos bendiga a todos y especialmente a los secuestrados y sus familias.

Invito también a las personas de vida de oración y espiritual a ofrecer al Señor: oraciones, sacrificios y al ejercicio de la caridad fraterna por esta intención y por la paz de Colombia y del mundo.


Para recordar: FRANCISCO DE ASÍS Y EL PESEBRE

Fray Tomás de Celano, el primer biógrafo de san Francisco, narra así el hecho. Pero antes de ir al relato es bueno señalar que es verdad que ya en las catacumbas de la ciudad de Roma se encuentran representaciones del nacimiento del Niño Dios, ciertamente fue Francisco de Asís quien sacó del olvido el aspecto humano-divino del misterio cristiano y le dio nueva vida al pesebre.
Leamos el relato:
«La suprema aspiración de Francisco, su más vivo deseo y su más elevado propósito, era observar en todo y siempre el santo Evangelio y seguir la doctrina de nuestro Señor Jesucristo y sus pasos con suma atención, con todo cuidado, con todo el anhelo le su mente, con todo el fervor de su corazón. En asidua meditación recordaba sus palabras y con agudísima consideración repasaba sus obras. Tenía tan presente en su memoria la humildad de la encarnación y la caridad de la pasión, que difícilmente quería pensar en otra cosa.Digno de recuerdo y de celebrarlo con piadosa memoria es lo que hizo tres años antes de su gloriosa muerte, cerca de Greccio, el día de la natividad de nuestro Señor Jesucristo. Vivía en aquella comarca un hombre, de nombre Juan, de buena fama y de mejor tenor de vida, a quien el bienaventurado Francisco amaba con amor singular., pues siendo de noble familia y muy honorable, despreciaba la nobleza de la sangre y aspiraba a la nobleza del espíritu. Unos quince días antes de la navidad del Señor, el bienaventurado Francisco le llamó, como solía hacerlo con frecuencia, y le dijo: "Si quieres que celebremos en Greccio esta fiesta del Señor, date plisa en ir allá y prepara prontamente lo que te voy a indicar. Deseo celebrar la memoria del niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y como fue colocado sobre heno entre el buey y el asno. En oyendo esto el hombre bueno y fiel, corrió presto y preparó en el lugar señalado cuanto el Santo le había indicado.
Llegó el día, día de alegría, de exultación. Se citó a hermanos de muchos lugares; hombres y mujeres de la comarca, rebosando de gozo, prepararon, según sus posibilidades, cirios y teas par a iluminar aquella noche que, con su estrella centelleante, iluminó todos los días y años. Llegó, en fin, el santo de Dios, y, viendo que todas las cosas estaban dispuestas, las contempló y se alegró. Se prepara el pesebre, se trae el heno y se colocan el buey y el asno. Allí la simplicidad recibe honor, la pobreza es ensalzada, se valora la humildad, y Greccio se convierte en una nueva Belén. La noche resplandece como el día, noche placentera para los hombres y para los animales. Llega la gente, y, ante el nuevo misterio, saborean nuevos gozos. La selva resuena de voces y las rocas responden a los himnos de júbilo. Cantan los hermanos las alabanzas del Señor y toda la noche transcurre entre cantos de alegría. El santo de Dios está de pie ante el pesebre, desbordándose en suspiros, traspasado de piedad, derretido en inefable gozo. Se celebra el rito solemne de la misa sobre el pesebre y el sacerdote goza de singular consolación.
El santo de Dios viste los ornamentos de diácono, pues lo era, y con voz sonora canta el santo evangelio. Su voz potente y dulce, su voz clara y bien timbrada, invita a todos a los premios supremos. Luego predica al pueblo que asiste, y tanto al hablar del nacimiento del Rey pobre como de la pequeña ciudad de Belén dice palabras que vierten miel. Muchas veces, al querer mencionar a Cristo Jesús, encendido en amor, le dice el "Niño de Bethleem", y, pronunciado "Bethleem" como oveja que bala, su boca se llena de voz; más aún, de tierna afección. Cuando le llamaba "niño de Bethleem" o "Jesús", se pasaba la lengua por los labios como si gustara y saboreara su paladar la dulzura de estas palabras.
Se multiplicaban allí los dones del Omnipotente; un varón virtuoso tiene una admirable visión. Había un niño que, exánime, estaba recostado en el pesebre; se acerca el santo de Dios y lo despierta como de un sopor de sueño. No carece esta visión de sentido, puesto que el niño Jesús, sepultado en el olvido en muchos corazones, resucitó por su gracia, por medio de su siervo Francisco, y su imagen quedó grabada en los corazones enamorados. Terminada la solemne vigilia, todos retornaron a su casa colmados de alegría.1Cel. 87. Se conserva el heno colocado sobre el pesebre, para que, como el Señor multiplicó su Santa misericordia, por su medio se curen jumentos y otros animales. Y así sucedió en efecto: muchos animales de la región circunvecina que sufrían diversas enfermedades, comiendo de este heno, curaron de sus dolencias. Más aún, mujeres con partos largos y dolorosos, colocando encima de ellas un poco de heno, dan a luz felizmente. Y lo mismo acaece con personas de ambos sexos: con tal medio obtienen la curación de diversos males.
El lugar del pesebre fue luego consagrado en templo del Señor: en honor del beatísimo padre Francisco se construyó sobre el pesebre un altar y se dedicó una iglesia, para que, donde en otro tiempo los animales pacieron el pienso de paja, allí coman los hombres de continuo, para salud de su alma y de su cuerpo, carne del Cordero inmaculado e incontaminado, Jesucristo, Señor nuestro, quien se nos dio a sí mismo con sumo e inefable amor y que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo y es Dios eternamente glorioso por todos los siglos de los siglos. Amén. Aleluya. Aleluya» (Celano Vida Primera).

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por recordar, que en medio de nuestras desdichas, hay personas que sufren mas, ojala algun dia, se acabe el tormento del secuestro. Pecos

http://divinoninojesusdelaspotencias.blogspot.com/ dijo...

Gracias por su visita y su comentario. Reciba un abrazo de Feliz Navidad.