jueves, 11 de diciembre de 2008

TERCER DÍA DE LA NOVENA

18 DE DICIEMBRE

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén



MOTIVACIÓN: Bienvenidas y bienvenidos a este tercer día de la Novena de Navidad y colocando nuestra esperanza en el Niño Dios que se acerca para salvarnos.

Villancico


ORACIÓN AL PADRE


Benignísimo Dios de infinita caridad, que nos has amado tanto y que nos diste, en tu Hijo, la mejor prenda de tu amor, para que, encarnado y hecho nuestro hermano en las entrañas de la Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; te damos gracias por tan inmenso beneficio.En retorno te ofrecemos, Señor, el sufrimiento de los secuestrados y sus familias para hacer de nuestra patria un país de hermanos en la fe y que juntos busquemos el progreso de nuestros pueblos.Te pedimos que esta Navidad, fiesta de paz y alegría, sea para los familiares de los secuestrados un motivo de esperanza hacia la libertad para que todos, viviendo como hermanos, busquemos más y más los caminos de la verdad, la justicia, el amor y la paz. Amén.

REFLEXIÓN DEL DÍA
ESPERANZA
Escuchemos la voz de la Iglesia por medio del Catecismo:

Dios, creándolo todo y conservándolo por su Verbo, da a los hombres testimonio perenne de sí en las cosas creadas, y, queriendo abrir el camino de la salvación sobrenatural, se manifestó, además, personalmente a nuestros primeros padres ya desde el principio". Los invitó a una comunión íntima con El revistiéndolos de una gracia y de una justicia resplandecientes.

Esta revelación no fue interrumpida por el pecado de nuestros primeros padres. Dios, en efecto, "después de su caída alentó en ellos la esperanza de la salvación con la promesa de la redención, y tuvo incesante cuidado del género humano, para dar la vida eterna a todos los que buscan la salvación con la perseverancia en las buenas obras".

Israel es el pueblo sacerdotal de Dios, el que "lleva el Nombre del Señor" (Dt 28,10). Es el pueblo de aquellos "a quienes Dios habló primero", el pueblo de los "hermanos mayores" en la fe de Abraham.

Por los profetas, Dios forma a su pueblo en la esperanza de la salvación, en la espera de una Alianza nueva y eterna destinada a todos los hombres, y que será grabada en los corazones. Los profetas anuncian una redención radical del pueblo de Dios, la purificación de todas sus infidelidades, una salvación que incluirá a todas las naciones. Serán sobre todo los pobres y los humildes del Señor quienes mantendrán esta esperanza. Las mujeres santas como Sara, Rebeca, Raquel, Miriam, Débora, Ana, Judit y Ester conservaron viva la esperanza de la salvación de Israel. De ellas la figura más pura es María.

La fe es un don gratuito que Dios hace al hombre. Este don inestimable podemos perderlo; san Pablo advierte de ello a Timoteo: "Combate el buen combate, conservando la fe y la conciencia recta; algunos, por haberla rechazado, naufragaron en la fe"(1 Tm 1,18-19). Para vivir, crecer y perseverar hasta el fin en la fe debemos alimentarla con la Palabra de Dios; debemos pedir al Señor que la aumente; debe "actuar por la caridad" (Ga 5,6), ser sostenida por la esperanza y estar enraizada en la fe de la Iglesia.

El nombre de Jesús significa "Dios salva ". El niño nacido de la Virgen María se llama "Jesús" "porque él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mt 1,21); "No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos" (Hch 4,12).
El nombre de Cristo significa "Ungido", "Mesías". Jesús es el Cristo porque "Dios le ungió con el Espíritu Santo y con poder" (Hch 10,38). Era "el que ha de venir", el objeto de "la esperanza de Israel" (Hch 28,20).

El nombre de Hijo de Dios significa la relación única y eterna de Jesucristo con Dios su Padre: El es el Hijo único del Padre y El mismo es Dios. Para ser cristiano es necesario creer que Jesucristo es el Hijo de Dios.

El nombre de Señor significa la soberanía divina. Confesar o invocar a Jesús como Señor es creer en su divinidad. "Nadie puede decir: «¡Jesús es Señor!» sino por influjo del Espíritu Santo"(1 Cor 2,3).

Esta impostura del Anticristo aparece esbozada ya en el mundo cada vez que se pretende llevar a cabo la esperanza mesiánica en la historia, lo cual no puede alcanzarse sino más allá del tiempo histórico a través del juicio escatológico: incluso en su forma mitigada, la Iglesia ha rechazado esta falsificación del Reino futuro con el nombre de milenarismo, sobre todo bajo la forma política de un mesianismo secularizado, "intrínsecamente perverso".

PUNTOS SUGERENTES PARA LA REFLEXIÓN

¿En qué aspectos de nuestra vida cotidiana basamos nuestras esperanzas para llegar a la única que es Jesucristo?
¿Qué significa para nosotros que Jesús es Señor de nuestra vida?
¿Qué tan presente está el Espíritu Santo en mi vida de creyente?


ORACIÓN POR LOS SECUESTRADOS

Señor has de nuestro patria un sitio de tú amor. Que no haya injuria porque tú nos das comprensión. Que no haya amargura porque los secuestrados vuelven a sus hogares. Que no haya egoísmo porque tú nos alientas. Que no haya rencor porque tú nos das el perdón. Que no haya abandono porque tú estas con nosotros. Que sepamos marchar hacia ti en nuestro diario vivir. Que cada mañana amanezca un día más de entrega, sacrificio y esperanza de libertad. Que cada noche nos encuentre con más amor. Haz Señor con nuestras vidas, que quisiste unir, que permanezcamos unidos a pesar del tiempo y la distancia. Haz Señor de nuestros hijos lo que anhelas, ayúdanos a educarlos, orientarlos por tu camino. Que los secuestrados sientan nuestro apoyo mutuo. Que hagamos del amor un motivo para amarte más. Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro nos conceda el hallarnos unidos para siempre en ti. Amén.


PETICIONES

Dios es nuestra única esperanza en estos momentos extremos de la vida de nuestra sociedad caracterizada por profundas crisis económicas, políticas, sociales, morales y religiosas, por ello, esta novena es una invitación a volver a Dios. Unámonos a esta oración respondiendo: Dios de la esperanza escucha nuestra oración.
Para que los secuestrados sientan la presencia solidaria de la comunidad cristiana nacional e internacional y la compañía de nuestra oración en esta navidad que sabemos es muy dura por el profundo significado familiar que tienen estas fiestas. R/.
Por las personas que trabajan en distintas propuestas de comunicación llevando mensajes a través de medios radiales para llevar la voz de los familiares y así mantener viva una esperanza.
Para que la esperanza de los secuestrados y sus familiares no desfallescan en estos momentos.

(Añadir otras intenciones).

ORACIÓN DOMINICAL: Unidos a todos los niños del mundo que están entorno al pesebre oremos como Jesús nos enseñó: Padre Nuestro....


ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

Soberana María, te pedimos por todas nuestras familias, y en especial por todos los secuestrados; haz que cada hogar sea fuente de comprensión, de ternura, de justicia y de verdadera vida familiar. Que esta fiesta de Navidad, que nos reúne alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, nos una también en el amor, nos haga olvidar las ofensas y nos dé la sencillez para reconocer en nuestros hermanos los pobres y necesitados la presencia de tu Hijo amado. Madre de Dios y Madre nuestra. Todos: intercede por nosotros. Amén. Se reza el Avemaría.

ORACIÓN A SAN JOSÉ

Santísimo José, esposo de María y padre adoptivo del Señor, tú fuiste escogido para hacer las veces de padre en el hogar de Nazaret. Ayuda a los padres de nuestras familias: a ser siempre en los hogares imágenes del Padre celestial, a ejemplo tuyo; que cumplan cabalmente la gran responsabilidad de educar y formar a sus hijos, entregándoles, con un esfuerzo continuo, lo mejor de sí mismos. Ayuda a los hijos a entender y apreciar el abnegado esfuerzo de sus padres.San José, modelo de esposos y padres. Todos: intercede por nosotros. Amén.


ORACIÓN AL NIÑO JESÚS

Señor, Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu amor en nuestras familias y en nuestra comunidad. Navidad es la certeza de que el Dios del cielo y de la tierra es nuestro Padre, porque tú, divino niño, eres nuestro hermano.Que esta reunión junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a vivir verdaderamente como hermanos, nos dé valor para matar el odio y sembrar la justicia y la paz.Oh Niño Jesús, enséñanos a comprender que donde hay amor y justicia, allí estás Tú y allí también es Navidad. Amén.Se dice: Gloria al Padre...

Gozos para todos los días
DULCE JESÚS MIO, MI NIÑO ADORADO,
VEN A NUESTRAS ALMAS;VEN, NO TARDES TANTO.

Niño del pesebrenuestro Dios y hermano,
Tú sabes y entiendesdel dolor humano;
que cuando suframosdolores y angustias,
siempre recordemosque nos has salvado.
Dulce Jesús mío...
Oh luz de los cielos,sol de eternos rayos,
que entre las tinieblastu esplendor veamos.
Oh divino niño,ven para enseñarnosla
prudencia que haceverdaderos sabios.
Dulce Jesús mío...
Del débil, auxilio,del doliente, amparo,
consuelo del triste,luz del desterrado.
Ven a nuestro mundoque sufre y anhelaun
mundo más justo,un mundo de hermanos.
Dulce Jesús mío...
Tú te hiciste niño en una familia
llena de ternuray calor humano.
Vivan los hogaresaquí congregados
el gran compromisodel amor cristiano.
Dulce Jesús mío...

Bajaste del cielo,te hiciste un esclavo,
para libertamosde toda opresión.
Todos somos hijosdel Padre celeste
y todos hermanos:familia de Dios.
Dulce Jesús mío...
El cielo y la tierra,el hombre y su Dios,
en tu amor de niñose integran los dos.
Gloria al Dios del cielo y paz a los hombres
es tu Buena Nueva:nuestra salvación.
Dulce Jesús mío...
Haz de nuestro hogaruna gran familia;
siembra en nuestro suelotu amor y tu paz.
Danos fe en la vida, danos esperanza
y un amor sinceroque nos una más.
Dulce Jesús mío...
Tú eres nuestra vida, eres nuestro guía
y eres el caminoque nos lleva a Dios.
Amándonos siemprete haremos presente,
mientras que esperamosque vuelvas, Señor.
Dulce Jesús mío...
Ven, Salvador nuestro,por quien suspiramos.
Ven a nuestras almas,Ven, no tardes tanto.
Dulce Jesús mío...

(Despedida): Que el Señor nos bendiga y nos guarde, nos muestre su rostro, tenga misericordia de nosotros y nos conceda la paz. Amén.

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