miércoles, 10 de diciembre de 2008

SEGUNDO DÍA DE LA NOVENA

17 de Diciembre


En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


MOTIVACIÓN: ¡Que bueno contar nuevamente con su presencia! Nos reunimos como familia para orar en torno al pesebre la novena de navidad con la cual queremos unirnos a todos los secuestrados de nuestro país. Hoy queremos escuchar a la Iglesia que nos habla de la libertad


ORACIÓN AL PADRE


Benignísimo Dios de infinita caridad, que nos has amado tanto y que nos diste, en tu Hijo, la mejor prenda de tu amor, para que, encarnado y hecho nuestro hermano en las entrañas de la Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; te damos gracias por tan inmenso beneficio.En retorno te ofrecemos, Señor, el sufrimiento de los secuestrados y sus familias para hacer de nuestra patria un país de hermanos en la fe y que juntos busquemos el progreso de nuestros pueblos.Te pedimos que esta Navidad, fiesta de paz y alegría, sea para los familiares de los secuestrados un motivo de esperanza hacia la libertad para que todos, viviendo como hermanos, busquemos más y más los caminos de la verdad, la justicia, el amor y la paz. Amén.


REFLEXIÓN DEL DÍA
LIBERTAD


Leamos la voz de la Iglesia a través del CATECISMO:


«La libertad es el poder, radicado en la razón y en la voluntad, de obrar o de no obrar, de hacer esto o aquello, de ejecutar así por sí mismo acciones deliberadas. Por el libre arbitrio cada uno dispone de sí mismo. La libertad es en el hombre una fuerza de crecimiento y de maduración en la verdad y la bondad. La libertad alcanza su perfección cuando está ordenada a Dios, nuestra bienaventuranza.
Hasta que no llega a encontrarse definitivamente con su bien último que es Dios, la libertad implica la posibilidad de elegir entre el bien y el mal, y por tanto, de crecer en perfección o de flaquear y pecar. La libertad caracteriza los actos propiamente humanos. Se convierte en fuente de alabanza o de reproche, de mérito o de demérito.
En la medida en que el hombre hace más el bien, se va haciendo también más libre.» (CEC Nºs 1731 - 1733),
Por su parte el Concilio Vaticano II nos enseña: «Cristo Jesús fue enviado al mundo como verdadero mediador entre Dios y los hombres. Por ser Dios habita en El corporalmente toda la plenitud de la divinidad; según la naturaleza humana, nuevo Adán, lleno de gracia y de verdad, es constituido cabeza de la humanidad renovada. Así, pues, el Hijo de Dios siguió los caminos de la Encarnación verdadera: para hacer a los hombres partícipes de la naturaleza divina; se hizo pobre por nosotros, siendo rico, para que nosotros fuésemos ricos por su pobreza. El Hijo del Hombre no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida para redención de muchos, es decir, de todos. Los Santos Padres proclaman constantemente que no está sanado lo que no ha sido asumido por Cristo. Pero tomó la naturaleza humana íntegra, cual se encuentra en nosotros miserables y pobres, a excepción del pecado. De sí mismo afirmó Cristo, a quien el Padre santificó y envió al mundo: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ungió, y me envió a evangelizar a los pobres, a sanar a los contritos de corazón, a predicar a los cautivos la libertad y a los ciegos la recuperación de la vista", y de nuevo: "El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido".Mas lo que el Señor ha predicado una vez o lo que en El se ha obrado para la salvación del género humano hay que proclamarlo y difundirlo hasta los confines de la tierra, comenzando por Jerusalén, de suerte que lo que ha efectuado una vez para la salvación de todos consiga su efecto en la sucesión de los tiempos» .


PUNTOS SUGERENTES PARA LA REFLEXIÓN



¿Qué es la libertad física y qué es la libertad espiritual?
¿Cuáles son los signos de la presencia de Dios entre nosotros?
Lo que nos motiva a obrar de aquella de esta manera o de esta otra está mostrando nuestras libertades o nuestras esclavitudes.
El signo pleno de la presencia de Dios entre nosotros es Jesucristo cuya misión está marcada por el envió a evangelizar a los pobres y los signos que la acompañan: sanación del arrepentido, predicar a los cautivos la libertad y hacer que los ciegos vean.


ORACIÓN POR LOS SECUESTRADOS


Señor has de nuestro patria un sitio de tú amor. Que no haya injuria porque tú nos das comprensión. Que no haya amargura porque los secuestrados vuelven a sus hogares. Que no haya egoísmo porque tú nos alientas. Que no haya rencor porque tú nos das el perdón. Que no haya abandono porque tú estas con nosotros. Que sepamos marchar hacia ti en nuestro diario vivir. Que cada mañana amanezca un día más de entrega, sacrificio y esperanza de libertad. Que cada noche nos encuentre con más amor. Haz Señor con nuestras vidas, que quisiste unir, que permanezcamos unidos a pesar del tiempo y la distancia. Haz Señor de nuestros hijos lo que anhelas, ayúdanos a educarlos, orientarlos por tu camino. Que los secuestrados sientan nuestro apoyo mutuo. Que hagamos del amor un motivo para amarte más. Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro nos conceda el hallarnos unidos para siempre en ti. Amén.


PETICIONES


Colocando la esperanza en el Dios de la libertad, oremos por nuestros hermanos secuestrados y unámonos a estas peticiones respondiendo: Señor de los pobres y los cautivos ayúdanos.

Para que los secuestrados no pierdan la esperanza de su libertad y no desfallezcan ante la situación de su secuestro. R/

Para que a ejemplo del Señor Jesús, aprendamos a ser solidarios especialmente con los que sufren en el cuerpo o en el espíritu. R/

Por las personas que han orientado programas de apoyo y comunicación con los secuestrados. R/

(Añadir otras intenciones particulares).


ORACIÓN DOMINICAL: Puesta nuestra esperanza en la libertad de los secuestrados oremos como Jesús nos ha enseñado: Padre Nuestro...


ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN


Soberana María, te pedimos por todas nuestras familias, y en especial por todos los secuestrados; haz que cada hogar sea fuente de comprensión, de ternura, de justicia y de verdadera vida familiar. Que esta fiesta de Navidad, que nos reúne alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, nos una también en el amor, nos haga olvidar las ofensas y nos dé la sencillez para reconocer en nuestros hermanos los pobres y necesitados la presencia de tu Hijo amado. Madre de Dios y Madre nuestra. Todos: intercede por nosotros. Amén. Se reza el Avemaría.

ORACIÓN A SAN JOSÉ

Santísimo José, esposo de María y padre adoptivo del Señor, tú fuiste escogido para hacer las veces de padre en el hogar de Nazaret. Ayuda a los padres de nuestras familias: a ser siempre en los hogares imágenes del Padre celestial, a ejemplo tuyo; que cumplan cabalmente la gran responsabilidad de educar y formar a sus hijos, entregándoles, con un esfuerzo continuo, lo mejor de sí mismos. Ayuda a los hijos a entender y apreciar el abnegado esfuerzo de sus padres.San José, modelo de esposos y padres. Todos: intercede por nosotros. Amén.



ORACIÓN AL NIÑO JESÚS


Señor, Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu amor en nuestras familias y en nuestra comunidad. Navidad es la certeza de que el Dios del cielo y de la tierra es nuestro Padre, porque tú, divino niño, eres nuestro hermano.Que esta reunión junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a vivir verdaderamente como hermanos, nos dé valor para matar el odio y sembrar la justicia y la paz.Oh Niño Jesús, enséñanos a comprender que donde hay amor y justicia, allí estás Tú y allí también es Navidad. Amén.Se reza: Gloria al Padre...



Gozos para todos los días


DULCE JESÚS MIO, MI NIÑO ADORADO,
VEN A NUESTRAS ALMAS;VEN, NO TARDES TANTO.

Niño del pesebrenuestro Dios y hermano,Tú sabes y entiendesdel dolor humano;que cuando suframosdolores y angustias,siempre recordemosque nos has salvado.
Dulce Jesús mío...
Oh luz de los cielos,sol de eternos rayos,que entre las tinieblastu esplendor veamos.
Oh divino niño,ven para enseñarnosla prudencia que haceverdaderos sabios.
Dulce Jesús mío...
Del débil, auxilio,del doliente, amparo,consuelo del triste,luz del desterrado.Ven a nuestro mundoque sufre y anhelaun mundo más justo,un mundo de hermanos.Dulce Jesús mío...Tú te hiciste niñoen una familiallena de ternuray calor humano.Vivan los hogaresaquí congregadosel gran compromisodel amor cristiano.
Dulce Jesús mío...

Bajaste del cielo,te hiciste un esclavo,para libertamosde toda opresión.Todos somos hijosdel Padre celestey todos hermanos:familia de Dios.
Dulce Jesús mío...
El cielo y la tierra,el hombre y su Dios,en tu amor de niñose integran los dos.Gloria al Dios del cieloy paz a los hombreses tu Buena Nueva:nuestra salvación.
Dulce Jesús mío...

Haz de nuestro hogaruna gran familia;siembra en nuestro suelotu amor y tu paz.Danos fe en la vida,danos esperanzay un amor sinceroque nos una más.
Dulce Jesús mío...
Tú eres nuestra vida,eres nuestro guíay eres el caminoque nos lleva a Dios.Amándonos siemprete haremos presente,mientras que esperamosque vuelvas, Señor.Dulce Jesús mío...Ven, Salvador nuestro,por quien suspiramos.Ven a nuestras almas,Ven, no tardes tanto.
Dulce Jesús mío...

(Despedida): Que el Señor nos bendiga y nos guarde, nos muestre su rostro, tenga misericordia de nosotros y nos conceda la paz. Amén.

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